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Por Eduardo Boix

Me imagino la estampa. La modelo posando y el maestro y sus discípulos pintando la misma escena. Evidentemente todos ven lo mismo pero ponen su toque personal. Hacen una copia aproximada, cada cual pone su toque, le da su seña. Tal vez el cambio lo produce el paisaje que tiene detrás o el ángulo desde donde la miran. Puede ser más de frente o de perfil.

Ayer nos sorprendió la noticia de que habían encontrado en El Prado un cuadro de un discípulo de Leonardo Da Vinci con un asombroso parecido al mítico cuadro de La Gioconda. Las bodegas del Museo del Prado han sido el escenario de uno de los más importantes descubrimientos de la Historia del Arte: los conservadores de la pinacoteca han hallado en sus fondos una réplica de la Gioconda de Leonardo da Vinci, pintada por uno de sus pupilos favoritos, probablemente Andrea Salai (que a la postre se convertiría en uno de los amantes del maestro) o Francesco Melzi. Los expertos del Prado han empleado varios meses en estudiar, limpiar y quitar el oscuro barniz que cubría la tabla. Lo que durante muchos años fue considerado en el seno del Prado como una copia más –y bastante banal- del retrato más célebre del arte mundial ha acabado siendo catalogado como una verdadera bomba. Tanto los máximos expertos del Prado como los del Museo del Louvre han aceptado ya el carácter oficial del hallazgo.

Es una gran noticia. En dos días han saltado a los medios dos noticias importantes para el patrimonio Español. La devolución del oro y la plata del Galeón español que expolió una empresa estadounidense que se dedica a buscar tesoros y el descubrimiento de La Gioconda del Prado. Para España estos hallazgos son un aliciente para los que pensamos que la Cultura nos va a hacer salir de la crisis. España es el país con mayor patrimonio cultural del mundo y eso, debería ser explotado. A mi modo de entender, más del 90% del turismo que visita España es turismo cultural, por lo que no entiendo los recortes en cultura. La industria cultural española debería ser la punta de lanza de un país donde la fabricación de cualquier objeto(zapatos, juguetes, etc) está casi toda externalizada. Es triste pero es así, nuestro futuro está en nuestra cultura y nuestro patrimonio. A ver si se dan cuenta.

 

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