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Por  Eduardo Boix.

Hay dos eventos literarios que siempre he seguido con absoluta devoción. Desde que tuve conciencia de que quería dedicarme a aquellos de las letras, he sido fiel espectador de estas dos fiestas literarias. El primero es el Premio Planeta y el segundo el premio Nadal, que siempre lo traen los Reyes. Pero en este artículo vamos a centrarnos en el primero, ya que la pasada madrugada del lunes 15 al martes 16 de Octubre, se falló el tan ansiado y suculento Premio.

Por la mañana algunos medios daban los nombres de Lorenzo Silva y Mara Torres como posibles finalistas del mismo. Muchas eran las quinielas que daban como ganador al escritor de Getafe, y a las 23:50 se despejaron todas las dudas. El escritor Lorenzo Silva recibió en la 61 edición del Premio Planeta de novela, dotado con 601.000 euros, con su obra policíaca La marca del meridiano. En ella aparecen Bevilacqua y Chamorro, dos guardias civiles que son parte de su seña de identidad.

En la misma velada literaria en la que se ha otorgado el primer premio, el jurado integrado por Alberto Blecua, Ángeles Caso, Juan Eslava Galán, Pere Gimferrer, Carmen Posadas, Rosa Regàs y Emili Rosales, secretario con voto, este último en sustitución de Carlos Puyol, ha seleccionado como finalista la novela La vida imaginaria, escrito por la periodista Mara Torres y dotado con 150.250 euros.La escritora ha dado las gracias al jurado sobre todo por elegir una obra que habla del amor. Su protagonista reivindica la capacidad de amar. “Yo necesitaba volar y me inventé a Fortunata Fortuna, que me dio alas y me ha traído hasta aquí”. “Me gustaría dedicárselo a mi familia, a mis amigos (que son una fuente inagotable de tramas) y a mis compañeros de La2 Noticias”. Silva por su parte, ha pedido que “las líneas divisorias que haya entre Madrid, mi ciudad natal, y Barcelona, también mi ciudad, no sean más que ese meridiano de Greenwich (al que hace alusión el título de la novela ganadora), que no es más que una línea imaginaria, que no necesitan pasaportes para cruzarla”.

La novela ganadora del Planeta habla de un asesinato de un guardia civil jubilado con el que uno de los personajes tiene un antiguo vínculo, y a partir de esa historia, se pone de manifiesto “la realidad de una sociedad española en crisis económica, pero también en crisis moral y con sus complejidades territoriales”.

La pasada madrugada del lunes al martes, me produjo una alegría doble. Primero porque Silva es un novelista al que he visto crecer desde que publicara sus primeras novelas en Huerga & Fierro ediciones, y la segunda porque he seguido a Mara Torres desde Hablar por hablar y creo que puede aportar mucho al mundo de la literatura. Dos escritores con poso, que de eso se necesita en este mundo. Enhorabuena a los dos.

 

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