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Por Sandro Maciá.

Dicen que nadie es profeta en su tierra. ¿Nadie? ¡Mentira! En nuestro país, por suerte, hemos sido testigos de varios casos en los que el mérito de algunos cantantes y bandas, además de ser reconocido, ayudó a obtener tal cantidad de seguidores que acabaron asentando las bases de algo tan habitual actualmente como el “fenómeno fan”.

Y es que, si ahora muchos nos matamos por ir a determinados conciertos y festivales de los principales grupos de moda, no hay que olvidar que, hace muchos años, nuestros padres ya vivían situaciones similares. Eso sí, lejos de admirar a gente como Placebo o Suede, ellos eran más de formaciones –que así se llamaban- que se dedicaban a tocar eso que en su día se calificó de “música ligera”.

No obstante, por desgracia, el relevo generacional es inevitable y, por mucho que me cueste reconocerlo, muchos de nosotros solemos cruzarnos con la obra de estas míticas bandas de nuestra historia musical contemporánea de una forma tan fortuita, triste y casual como lo es la muerte de alguno de sus componentes.

En este caso, siguiendo con la mala racha que nos está dejando cada vez con menos artistas aquí abajo, el turno de saltar a la palestra y volver a ser noticia le ha llegado a Los Sírex, cuyo baterista, Luis Gomis, falleció de un infarto el pasado cuatro de septiembre en La Pobla, en Tarragona, mientras estaba con un amigo en una terraza de la localidad.

Aunque sus problemas cardíacos y pulmonares han sido recientemente tan constantes como el éxito que vivió durante años al frente del grupo que más alegrías le dio, los nombrados Sírex, Gomis ha permanecido baquetas en mano hasta el último momento, como pudieron comprobar los privilegiados que tuvieron la suerte de verlo actuando, junto a sus compañeros de formación, el pasado sábado en el parque Tívoli, de Vilafranca del Penedès, en un concierto que los de Barcelona dieron con motivo de las fiestas mayores de la ciudad.

Durante su carrera musical, ahora parte de nuestra memoria, el catalán, que nació en 1944, fue una parte activa e imprescindible en la composición y grabación de clásicos como La escoba o Que se mueran los feos, canciones que todos hemos tarareado alguna vez –e, incluso, seguro que más de uno se ha lanzado a su interpretación en karaokes y reuniones familiares, que lo de los guateques nos pilla un poco lejos, la verdad-.

Ligado siempre a la industria musical –antes de Los Sírex pasó por Los Catinos y Los Wildest- Gomis pudo presumir –y espero que así lo hiciera- de formar parte de una banda cuya historia supera el decalustro, es decir, el medio siglo, un periodo de tiempo que pocos grupos llegan a alcanzar con el temple y la decencia de la que hicieron gala las estrellas del rock de antaño.

 

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