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Por Sandro Maciá.

¡Ríete tú de los talk-shows de la tele y de las cosas que allí se oyen! Las verdaderas hazañas, las que son dignas de admirar, están más cerca de lo que los rayos catódicos de cualquier televisor puedan simular.

Por eso, una mirada a nuestro barrio, a nuestra ciudad o, siendo ya unos ciudadanos 3.0, a nuestro entorno social virtual –o lo que dicho con finura serían nuestras redes sociales de internet-, puede sorprendernos más que el surrealismo televisado de cualquier programa, por muy impactante que pretenda ser.

Un ejemplo, una muestra de estos casos que no dan lugar al “me dijo, me contó, me pareció oír…” y que se puede calificar de mérito en sí mismo, es el logro conseguido por los chicos de Niño Burbuja, un grupo de indie-electrónica afincado en Madrid que, en su empeño por no quedarse a mitad de camino en la culminación de todo una año de trabajo –periodo de tiempo dedicado a la composición, grabación y producción de Calpico (2012), su primer disco-, han recurrido al crowdfunding como vía de mecenazgo para poder editar en formato físico su Lp.

Grabado por Santi García en los estudios Ultramarinos y masterizado por Simon Davey en The Exchange (Londres), Calpico y sus cortes de pop electrónico recuerdan a más de una formación indie de esas que va de festival en festival. Sin embargo, el caso de Niño Burbuja, con el valor añadido de su sonido orgánico, visceral y cargado de matices, tiene un sello distintivo que va desde su apuesta por no renunciar al castellano en sus letras hasta su intención clara de querer incitar al baile pero que invita claramente a bailar sin renunciar a las letras en castellano, un sello que, como buena marca de distinción, les ha permitido recaudar incluso más de la cantidad necesaria para la materialización palpable de su trabajo.

Si los títulos de sus canciones son tan descriptivos como poéticos (Denia, Todos los caballos salvajes, Arden playas…), sus ritmos son, además, un elemento clave –como se puede apreciar en Fuentes de energía- que, junto a la trayectoria que sus seguidores prevén en la historia de estos madrileños, les ha dado el privilegio de contar con la ayuda del más exigente de los jueces: el público, quien también ha tenido su recompensa en forma de la propia gratitud de la banda, que escribió en su web: “Hemos llegado al objetivo!! Podemos sacar edición física del disco!!! Gracias a todos nuestros Mecenas que lo habéis hecho posible…os irán llegando mensajes privados en breve para vuestras Recompensas exclusivas!. Mil Gracias de verdad”.

O sea, que encima son majetes. ¡Fantástico!

 

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