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Por Eduardo Boix.

Algo se muere en el alma/ cuando un amigo se va decía la famosa sevillana, y así nos sentimos todos los fans del maestro Rubianes cuando nos enteramos de su muerte por culpa de un cáncer de pulmón. Como bien decía el al inicio de su espectáculo Solamente Rubianes se definía a sí mismo como “actor galaico-catalán: galaico porque nací en Galicia aunque casi nunca he vivido allí y catalán porque siempre he vivido en Cataluña aunque nunca nací aquí”. Dijo Andreu Buenafuente en el monologo que le dedicó como despedida que Pepe Rubianes ha sido y será la persona más libre que ha conocido, y no le falta razón. Irreverente, deslenguado, crítico, cínico, pero ante todo ARTISTA así en mayúsculas. Recuerdo la primera vez que le vi en su espectáculo Solamente Rubianes, y que me tuve que salir varias veces de la sala, por el peligro de orinarme encima.

Manuel Huerga ha dirigido un documental sobre el actor que se titula Pepe & Rubianes. El 12 de enero de 2011, en un piso del Paseo de Gracia, un grupo de amigos que le conocieron mejor que nadie y que se autodenominan “Las viudas de Rubianes”, se encuentran (como acostumbran a hacer de vez en cuando) para cenar y recordar cómo era Pepe, su insólita personalidad, los buenos (y malos) momentos compartidos, las anécdotas, los rasgos que mejor definen al cómico más polémico e inclasificable de este país. Compañeros inseparables como Joan Lluís Bozzo, con quien comenzó su carrera de actor; Pepe Molina, actor, con quien compartió tantas vivencias y viajes; Joan Gràcia, miembro del Tricicle, Lucila Aguilera, con quien estuvo casado siete años manteniendo posteriormente una amistad profunda y sincera; Carles Flavià, cómico, showman y amigo del alma; María Rosales, su gran amor y mano derecha durante quince años; Toni Coll, su manager; Manel Pousa, “el padre Manel”, el cura con el que Rubianes colaboró en festivales benéficos, y, por último, Joan Manuel Serrat, amigo de toda la vida por el que Pepe sentía una admiración recíproca. En definitiva, un retrato poliédrico, divertido, informal y emotivo de Pepe Rubianes.

Pepe & Rubianes lo han definido, más que como un homenaje, como un entierro laico y feliz. Como era él, alegre y divertido, porque eso nos vamos a llevar de esta vida, las pequeñas alegrías que nos da, la amistad, el amor, siendo siempre lo más libres que nos dejan.

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