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Por Eduardo Boix.

Durante el Crack del 29 cuentan que se suicidaban los banqueros ante tal desastre financiero, se lanzaban a través de los grandes ventanales que iluminaban sus despachos. Hoy, en esta crisis que nos ha tocado vivir, es la gente humilde la que se suicida ante un posible desahucio dictado por la entidad financiera que les dio un préstamo. Los tiempos cambian y van cambiando los conceptos, pero la gran diferencia entre una crisis y la que nos ha tocado vivir hoy día, es que en aquellos tiempos no existía ni la televisión, ni internet. Dos herramientas claves en la época de la información que es el siglo XXI.

Me llama la atención como la televisión, el concepto no el aparato, puede sacar de nosotros la miseria humana, ese observador crítico con lo ajeno que todos llevamos dentro. La incursión de la TDT en nuestras vidas ha traído canales, que con tal de rellenar sus programaciones, nos ofrecen programas donde nos muestran como la ruina de los demás puede acabar entreteniendo al resto. Siempre nos hemos preguntado ¿Cómo será la cocina de este restaurante? ¿Serán pulcros ejerciendo su trabajo? ¿Existirá “buen rollo” entre los compañeros de este bar? Estados unidos es muy dado a magnificarlo todo, por lo que tienen programas de televisión para todos desde una peluquera famosa que ayuda a gestionar el negocio a otras peluqueras, un cocinero que se adentra en negocios ruinosos para sacarlos a flote, hasta un agente inmobiliario y una decoradora que ayudan a familias a arreglar su casa o mudarse a otra hablando de dinero como si fueran palomitas de maíz.

España que tenemos el don de la copia, no podía ser menos. El reputado cocinero Alberto Chicote es el encargado de conducir Pesadilla en la cocina, un show donde nos adentran en las entrañas de mugrientos lugares, donde por lo visto sanidad no ha hecho su trabajo en años. El programa en si es divertido, Chicote ha demostrado no ser solo un gran cocinero, sino también un showman de primera. Los espectadores están más que enganchados, este sentimiento de portera, hace que nos encante ver la miseria humana y como esta desdicha puede dar paso a la gloria. Chicote no solo ayuda a que una cocina este limpia, la comida sea de calidad, si no que imprime carácter con su ironía, su carácter y su mala leche cañí. Chicote ha creado tendencia, ha creado frases lapidarias y está dándonos esperanzas para salir de la crisis. Hasta la peor cocina puede salir a flote.

 

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