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Por Eduardo Boix

Raúl Núñez murió el 7 de Mayo de 1996. Poco se sabe de él y poca gente sabe que es el precursor del llamado realismo sucio en España. El primero en traer la libertad y los ideales de la Beat generation. Por desgracia fue un adelantado a su época y no le dieron la importancia que se merecía. Me inquieta todo y más me aturde que dos de los escritores más grandes en lengua española han muerto de forma prematura dejando una estela. Bolaño, tal vez, ha tenido más suerte, tanto en lo personal como en lo literario, pero no dejan de ser dos desgracias para la literatura en general.

Entro en internet buscando algún rastro que me lleve a Raúl y encuentro básicamente lo que dicen de él amigos como Alfons Cervera o Uberto Stabile, la wikipedia y poco más. No hay rastro del hombre que público con las editoriales más prestigiosas de este país(Tusquets, Anagrama) y dos de sus novelas se llevaron al cine(La rubia del bar y Sinatra). apenas existen registros sobre Raúl Núñez pero lo que más sorprende e inquieta es la referencia con la cual una de estas grandes editoras se refiere a Raúl: “No existe biografía para este autor”. Como si el tiempo se lo hubiera tragado para siempre, así de simple. Es el epitafio más cruel o genial que se le pueda brindar, según se mire, a quien supo situarse fuera y más allá del circo literario en el que han convertido esta extraña perseverancia del ser humano por contar historias, su propia historia, esa misma que llamamos literatura. Y eso fue Raúl Núñez, un monstruo de la literatura muerto en la vida. Por eso refleja en sus novelas la noche, los bares, las putas, los macarras, de una Barcelona preolímpica y ravalera. Porque esa era su vida, esa que tanto le marcó y tanto daño le hizo.

Raúl Núñez fue y ha sido un referente para muchos escritores que aman la literatura y piensan que la buena literatura debe reflejar la vida. Porque de la propia existencia se sacan las mejores historias. Siempre se ha dicho que se debe escribir de lo que se conoce bien y eso hizo Raúl vivir y morir por la literatura; ya que por desgracia acabó siendo un personaje más de sus novelas. Un perdedor que siempre acaba derramando Whisky sobre su amigo muerto.

 

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