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Por Sandro Maciá.

Ya llegó. Ya está aquí. Amigos, dejad de automedicaros. Olvidad los ansiolíticos, las valerianas y todos los remedios caseros que hayáis estado empleando para hacer más llevadera la espera. Se acabó la incertidumbre, las “to do list” y los quebraderos de cabeza con agenda en mano. Por fin, después de mucho esperar… ¡ha comenzado el mes de los festivales por excelencia en nuestro país!

¿Habéis preparado ya la mochila, la tienda de campaña -esa tipo “low cost” que todos los festivaleros tenemos-, el bronceador, el gorrito de paja y las gafas de sol? ¿Todo listo? Espero que sí. De hecho, a estas alturas no sólo debemos tener claro dónde iremos y cuándo, sino que ya deberíamos haber disfrutado de uno de los grandes eventos estivales: el Festival Internacional de Benicassim (FIB), una cita obligada del panorama “músico-festivalero” que, muy a nuestro pesar, ya no goza de la vitalidad y juventud de sus ediciones anteriores -al menos esa es la impresión que da al ver las críticas que ha cosechado este año debido a su afán por querer fusionar estilos tan dispares como La Casa Azul y David Guetta, ¡toma!-.

Aún así, dejando al ancianito FIB a un lado y con la vista puesta en todo lo que va a ir llegando en las próximas semanas (Contempopranea, Costa de Fuego, Low Cost, Arenal Sound, etc.), desde Letras en Vena os proponemos una selección de temas que, además de haceros más placentera la espera, os ayudarán a llenar ese hueco que os ha dejado el festival al que, por trabajo o por falta de “cash”, no habéis podido asistir. En definitiva, una guía musical para hacer este caluroso julio un mes un poco más fresquito.

Por ejemplo, ¿que tus colegas están dándolo todo a orillas del Mediterráneo escuchando a Dorian mientras tú estás en casa sudando a mares? Pues en lugar de coger un rifle y salir a la calle a descargar tu ira, siéntate y escucha Contraseñas, de Lemür, una canción que te ayudará a templar los nervios y te irá animando poco a poco, de una manera tan gradual como su ritmo. Electropop del bueno, vaya.

¿Que lo que quieres es obtener un “subidón” rápido? No lo dudes: opta por Sushi y Wasabi y su No es así, un tema pop de estructura clásica y estilo sesentero que dará el ánimo necesario para levantarte, calzarte unas zapas y empezar a bailar.

Si lo que prefieres es algo más indie, dulce e intimista -que no por ello menos animado- déjate llevar por Eterna Juventud, de La Maniobra de Q, (un corte de su homónimo álbum de debut de esos que siempre suenan ágiles y frescos, de esos que uno nunca se cansa de escuchar) o por el original Ojo por diente de Klaus and Kinski (sus paisanos), un ingenioso -y modernamente atractivo- canto al amor.

Tiempos de baile (Los Septiembre) o Paper Boy (Chinese Christmas Cards), por su parte, siempre resultan infalibles para amenizar esos instantes previos a salir de fiesta, esos momentos de elección de modelito y repaso del look frente al espejo al más puro estilo “voy a comerme la noche”, frase que sugieren ambos temas a través de su ritmo.

Y, evidentemente, tampoco podemos olvidarnos en esta banda sonora estival de Murakami (La Familia del Árbol), pues no sólo es perfecta para esos días en los que queremos amar y ser amados, para esos momentos de paz, relax y ganas de buenas sensaciones, sino que, con versos como “Una cama para soñar y no ir a trabajar / no pido más / me quedo aquí / déjame en paz / bajo sábanas no se está nada mal”, resume con verdadero estilo ese “feeling” veraniego y paradisíaco que todos ansiamos en vacaciones.

¿Acaso hay mejor paraíso en el que pasar el verano que el que evocamos nosotros mismos, estemos donde estemos, al escuchar una buena canción? Si lo hay, por favor, que alguien me lo haga saber.

 

 

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