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Por Vanessa Díez.

La conocí como la hermana perdida de las Embrujadas, Peige, pero ha compaginado trabajos de cine independiente con grandes proyectos de Hollywood. Cuando la vi en “Conan el bárbaro” no la reconocí, lo que hace el maquillaje, era Marique, la malvada bruja hija de Khalar Zym. De bruja buena a bruja mala. Es una de las actrices favoritas de Tarantino y Robert Rodríguez. Por ello aparece en Grindhouse – Planet Terror de Robert Rodriguez y en Grindhouse – Death Proof de Tarantino, aunque Robert Rodríguez eliminaría sus escenas de Machete y las dejaría para los extras del DVD.

Rodríguez en alguna entrevista contó cuando la conoció. Recuerda que estaba hablando con Clive Owen en el Festival de Cannes de 2005, y al girarse la vio. Le contó que había estado trabajando en una serie de televisión durante cinco años, y él le dijo: ”¡Oh, no me explico como no te he visto por aquí! Fuiste una chica de Dimension por un tiempo, estuviste en Scream. Después, te fuiste.” No sabe que le pasó. Empezó a hablar con ella, era tan simpática y graciosa.Le cogió con la guardia baja. Cuando se conoce a una persona así, que tiene una personalidad tan fuerte en persona, pensaba en que sí podía potenciarla 50 veces más en pantalla, sería increíble. Le dijo: ¡te quiero en mi película, pero tal y como tú eres! La gente le dice que debe ser una tragedia, que es tan propensa a las desgracias, que tiene la peor suerte, pero es que se dice tantas cosas sobre ella. Siempre habla de sus talentos inútiles. Él tomaba notas, y pensaba: “todo lo que tengo que hacer es añadirle una pierna metralleta, y llegaría a la cima”. Unos meses después Robert la llamó y le dijo: “Te voy a poner en mi película, y voy a adaptar las cosas a tí”. El papel fue suyo, pero tuvo que hacer un casting para ser Cherry Darling. Planet Terror era la primera parte de Grindhouse. La segunda parte era Death Proof, de Quentin Tarantino, en la que también aparece Rose. Dimension Films no estaba segura de dejarla participar en las dos películas, pero ella superó las pruebas y consiguió el papel de Pam. El éxito fue a nivel mundial. Además de compartir relación con Robert Rodríguez durante dos años, incluso se habló de boda, pero quedó en nada. Muchas de sus relaciones acabaron en caos. En su pasado existe la muerte de un novio, fue asesinado. Fue un duro golpe. “Escogí nadar en vez de hundirme, aunque muchas personas intentaron ahogarme. Todavía lo hacen. Que les den por culo”. Y también fue pareja de Marilyn Manson.

Sobre su personaje de Marique en Conan el bárbaro dijo: “Pienso que su look era majestuoso y asombroso. Esto realmente me liberó para ser el personaje que quería ser. Ha sido la única vez que he tenido la facilidad de verme en la pantalla, normalmente tiemblo, parecía tan distinta a mi”. El estudio preguntó si afeitaría mis cejas y mi entrada de pelo hasta aquí, y pensaba, seguro, si usted me da 5 millones de dolares. Por ello los maquilladores de la película extendieron su frente. Me senté desde las dos de la mañana hasta las 7:30 de la mañana, dijo sobre el proceso, que incluyó alisar hacia atrás su pelo natural y colocar una prótesis que iba desde las cejas hasta la mitad de su cabeza. El resultado fue una Rose irreconocible.

Tras “Conan el bárbaro” se han sucedido cuatro trabajos. El último todavía en rodaje (The Tell-Tale Heart) y el anterior en post-producción (Napa), pues son de 2012. El año anterior finalizó “La mujer del pastor” para televisión y “Rosewood Lane”. Hagan sus apuestas. ¿Cuándo la volveremos a ver? Difícil saberlo, del mismo modo que no sabremos si la reconoceremos ya que es una aficionada al bisturí sobre su piel, en los últimos años las operaciones han ido modificando su rostro. Y cada vez se confirma con más fuerza su adicción a la lucha contra el paso del tiempo, quitando naturalidad en la expresión de su rostro. En febrero acudió al 40 aniversario del Oscar honórifico a Charles Chaplin para lucir cuerpo y rostro. Ha traspasado el límite.

En Hollywood la presión sobre el cuerpo de la mujer es extrema, la competencia de las actrices veinteañeras es dura y come rápidamente el terreno de los posibles papeles. Tras la barrera de los cuarenta una actriz puede que finalice su carrera, Rose tiene 38, el salto en muchos casos es de mujer atrayente a abuelita simpática. En muchas ocasiones se da un salto en el tiempo de los 40 a los 60, como si dejáramos de sentir y existir durante veinte años. Esto se irá paliando según se vayan incorporando mujeres a oficios como los de guionista o director, son un grupo menor en nuestros días. Ofreciendo así la otra mitad de la historia, la que se nos ha negado, y poder reducir el nivel de exigencia sobre el cuerpo femenino, para que no sea principalmente objeto de disfrute, siendo tan sólo un ingrediente más en la historia y no el único.

 

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