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Por Vanessa Díez.

Silvia Abascal reapareció recuperada sobre la alfombra roja de los Goya. Le brillaban los ojos. “Estoy bien, emocionada de estar aquí hoy. Esto significa más que venir a los Goya“, decía. “El mayor premio es el amor de tu gente. Ese es el Goya”. Ante las preguntas de los periodistas respondía pacientemente y posaba radiante, elegante como siempre con un vestido en tono rosa palo. Silvia Abascal sufrió un ictus cerebral en abril durante la cena de clausura del Festival de Málaga, del que tuvo que ser inmediatamente operada en el hospital Carlos Haya de la Costa del Sol, por ello su aparición causaba tanta expectación. “Totalmente recuperada no estoy, pero voy muy bien”, confirmaba la actriz. Protagonizó el momento más emocionante y entrañable al entregar el Premio a Mejor actor de reparto. Apareció en el escenario cogida del brazo de Miguel Ángel Silvestre. Mientras se encaminaban hacia el atril los compañeros le aplaudían y varios, como Juanjo Artero, lloraron de emoción al verla. La emoción hizo que las lágrimas fueran protagonistas y continuaran los aplausos ante una Silvia que no podía contener lo que sentía, junto a ella Miguel Ángel la miraba con cariño y le apretaba la mano. Empezó la presentación dando las gracias “Qué alegría estar, poder estar hoy aquí de pie, escuchándome fuerte el corazón, poder miraros a los ojos y poder decir gracias”, desbordando la emoción de los presentes a un lado y otro de la pantalla. Una vez repuesta se armó de valor y como profesional que es afirmó que había que dar un premio.

Según el comunicado, la actriz fue ingresada debido a una “malformación vascular congénita cerebral”. Se encontraba en el Festival de Cine Español de Málaga, en calidad de jurado, cuando comenzó a sentir malestar. Tras la cena empezó a sufrir fuertes dolores de cabeza. Fue entonces cuando perdió el conocimiento e inmediatamente fue trasladada hasta el hospital Carlos Haya de la ciudad andaluza, donde le diagnosticaron un ictus cerebral que requería, según los médicos, una intervención de urgencia. Un ictus en menores de 35 años, como es el caso de la actriz Silvia Abascal de 32 años, suele deberse a una anomalía congénita o una malformación hereditaria, según indicó el coordinador del Grupo de Enfermedades Cerebrovasculares de la Sociedad Española de Neurología (SEN), Jaime Masjuan Vallejo. Por ello, su aparición en los Goya significaba mucho, que su recuperación tras diez meses de lucha sigue paso firme hacia el éxito y que no habrá que renunciar a su talento, pues se la veía radiante, feliz y de pie, como ella decía. El público y los compañeros querían verla y disfrutarla.

La recuerdo en el “Un, dos, tres… haciendo de niña del exorcista, desde entonces me gustaba; ya en Pepa y pepe (1994) siendo adolescente o en A mi madre le gustan las mujeres (2001). Ha compaginado cine y televisión con el teatro con obras como Días de vino y rosas o Historia de una vida, junto a Luisa Martín. Desde los dieciocho años lleva estudiando con Juan Carlos Coraza compaginándolo con estudios de baile español y ballet clásico así como numerosos cursos relacionados con la interpretación aunque le hubiera gustado estudiar una carrera como por ejemplo psicología. La última serie en la que trabajó en 2011 fue Piratas. Esperamos pronto disfrutar de nuevos proyectos.

 

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