UA101349465-1

Por Eduardo Boix

Vivimos tiempos convulsos.  El paro, la crisis financiera.  Se huele y masca la tristeza a cada paso que das.  A pesar de la sensación de desolación uno se levanta cada día con la esperanza de que todo va a cambiar que va a ser mejor.  Uno intenta no poner en exceso la televisión, escuchar lo mínimo las noticias de la radio y leer solo la sección de cultura de los diarios o de internet.  Gracias a esa práctica llegué a este tema. El famoso proyecto de la casa del actor del que en 1999 vimos como colocaban la primera piedra parece que quedó en solo palabras.  Las actrices y los actores , una profesión especial, estuvieron muchos años fuera de la seguridad social, y cuando dejaban de trabajar las pensiones eran escasas, si es que había.

La idea de construir una “Casa del Actor” para los actores que una vez retirados tuvieran un sitio donde vivir, si las cosas les habían ido mal, es de hace 30 años. Hoy la Fundación que construye la casa necesita más fondos para terminar las obras, profesionales como Beatriz Carvajal o Lolés León están colaborando en la causa. La estructura desnuda de la obra hace, si cabe, más triste la historia.  Parece que la burbuja inmobiliaria haya explotado sobre las ilusiones, de personas a las que esta iniciativa era una esperanza a su situación.  La profesión de artista o actor, han sido dos oficios que no han conocido la palabra jubilación.  Los artistas han dejado de trabajar por enfermedad grave o por muerte.  La casa del actor era una iniciativa muy importante para todas esas personas que han sido clave para nuestro ocio y que al llegar a cierta edad también necesitan descansar.

Es muy triste a lo que hemos llegado.  La mayoría de gente se piensa que los artistas son una panda de caraduras que no dan palo al agua. La creatividad nunca está valorada ni en tiempos de bonanza, ni en esta crisis que nos ha tocado vivir. Si vas a apuntarte al INEM y dices: soy artista, te preguntan: pero ¿en que trabajabas?.  Desolador.  Como decía la canción, son malos tiempos para la lírica, y eso que el Bel Canto es solo accesible a esos a los que los artistas les parecen unos caraduras que no dan palo al agua.

Share This