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Por Eduardo Boix

El tema de la piratería en internet lleva coleando desde que el mundo es mundo en la red.  Otras fueron las páginas que cerraron, Napster, Audiogalaxy, las mismas fueron ejemplos de emprendedores que pusieron la primera piedra de un solar vacío como era internet en aquel tiempo.  Recuerdo el drama que resultó el cierre de audiogalaxy, para mí fue todo un descubrimiento encontrar toda la música que siempre había querido tener y que estaba tan al alcance de la mano. Sí, reconozco que yo también me he descargado cosas.  Siempre lo que me ha interesado nunca he hecho descargas masivas, pero en definitiva he usado la red realizando estas actividades supuestamente fraudulentas.

Hoy la red está revolucionada más que nunca.  El FBI ha detenido en Nueva Zelanda a Kim Schmitz, dueño de la página Megaupload junto a otros tres administradores del portal de descargas merced a una orden de arresto emitida por EE UU, que les acusa de conspiración para cometer fraude, lavado de dinero y, por supuesto, por violar la legislación sobre derechos de autor. Además de los dos coches y de otros –por un importe de 3,7 millones de euros-, la policía se incautó en el registro de la mansión neozelandesa de Schmitz de 8,5 millones en varias cuentas. El ostentoso tren de vida del exhacker termina, de momento, ante una acusación que le puede acarrear más de 20 años en prisión.

Pese a su oronda figura, su ostentación, su gasto desmedido en caprichos, no se le juzga por eso, le han llevado ante un tribunal por supuestos delitos de infracción de la propiedad intelectual y de los derechos de autor.  Este tema es muy controvertido ya que tiene tantos detractores como personas a favor.  El todo gratis en la cultura es una idea muy extendida entre los usuarios de internet.  Como he dicho en otros artículos, los sobrecostes de distribución hacen que la cultura cueste tan cara.  Pero ¿es que el dentista o el abogado no vale caro?  ¿Le pirateas el empaste o la defensa por un divorcio?  No entiendo porque quiere la gente el todo gratis  en la cultura, cuando han pagado a la mencionada página para que la descarga vaya más rápida.  Es un tema con tantos matices que es complicado determinar donde empiezan los derechos autor y donde termina el derecho de que el mundo cultural sea más accesible en un orbe cada vez mas restringido.  Todo gratis no es la solución, a ver si entre todos llegamos a un acuerdo.

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