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DIECISIETE_gDiecisiete presenta Sube la música

Por Sandro Maciá.

Regresión. Bonita palabra, gran término y buena manera de hacer referencia en psicología (y según la Real Academia de la Lengua Española) este concepto se cataloga como “el retroceso a estados psicológicos o formas de conducta propios de etapas anteriores, a causa de tensiones o conflictos no resueltos”; palabra que, en mi caso, además, podríamos decir que resume a la perfección el proceso en el que me hallo sumido tras dejarme llevar por la ñoñería que infunde en mí el Otoño, cuyo impacto cursi ha sido mayor este año al conocer que La Casa Azul anuncia una tanda de versiones de hits de Nino Bravo y al haber cometido .otra vez- la osadía de desempolvar mis viejos discos de Belle and Sebastian…

Pero, oh, amigos, hay más. Mi retroceso tiene una explicación concreta, mi nostálgica vuelta atrás está relacionada con una cifra, un número que ha dejado de ser para mí lo que el resto de mortales asimila sólo como la unión de un uno y un siete (17) para pasar a coronarse con una inicial mayúscula y empezar a ser entendido como la conjunción del talento de Mae (guitarra y voz) y Susana (batería), dúo madrileño que así se hace llamar, Diecisiete, y que retoman ese origen ecléctico del noise pop y los ecos de versos difusos entre sugerentes coros que poco a poco han perdido algunos grupos en pos de alcanzar una nitidez algo artificial.

Aun con su andadura comenzada hace aproximadamente cinco años, el germen creativo que desembocaría en Diecisiete se remonta a principios de la década pasada, a los tiempos en los que Mae formó parte de bandas como Peluze y Stoned Fish y se convirtió en el creador del festival Pegatina Fest, cuyas ediciones se celebraron de 2005 a 2008, previamente a ser fichados, en 2010, por Cuervo Music, sello con el que lanzaron un primer y homónimo trabajo que les permitió ser proclamados Talento Fnac por la prestigiosa tienda de discos.

Y ahora, con la ilusión del primer día –a juzgar por su persistencia en mantener sus aires de noise pop, sintetizadores y ritmos atmosféricos-, este dúo presenta su segundo Lp, Sube la música (2013), un proyecto crowdfundado que ejemplifica cómo la consolidación de todo grupo no entiende de crisis ni malas épocas, sino de estilos y arte, como cercioran los once temas de éste, un disco de fuerza épica, letras costumbristas y reverberaciones intimistas a lo Cold Cave o Holograms .

En esta línea, Sube la música se siente. Unos cortes inquietan, otros denotan nostalgia –¿acaso no resulta melancólica La gran pantalla?-, otros se disfrutan –primer flechazo, personalmente, con Hoy me siento libre- y otros van atrapando a medida que se desarrollan –atención al hipnótico ritmo de Nadie alrededor-. No hay canción indiferente, no hay reacción glacial. Su “menos es más” tiene presencia en todos los tracks y su ecléctico concepto de pop no tiene fin. Nada sobra, nada falta.

Diecisiete es intensidad, es emoción.

 

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