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La relajación para niños, pulsa el off

Por Elena Ayala García

Mi hija Luz de 10 años es una niña muy juguetona, activa y revoltosilla. Gran parte del día se mantiene en movimiento. Vive en movimiento. Otra cualidad importante de ella es que es muy creativa, se inventa juegos enseguida y se entretiene fácilmente. Su mente siempre está en “ON” y en ocasiones es difícil pulsar el “OFF”. Suele comentarme que a veces le cuesta conciliar el sueño e incluso ha llegado a estar varias horas en la cama sin poder cerrar los ojos. También le cuesta prestar atención y estar quieta cuando tiene que realizar alguna tarea cotidiana.

El mindfulness “Tranquilos y atentos como una rana” ha sido una alternativa positiva para poder ir canalizando tanta energía y tanto movimiento;  una buena herramienta para conseguir un estado de tranquilidad y atención óptimos para niños que viven “sobre estimulados”.

Hoy en día nuestros hijos se ven desbordados por gran variedad de estímulos de su entorno próximo, que hacen que en muchas ocasiones se sientan nerviosos y estresados, por lo que resulta necesario reconducir sus mentes a un estado de relajación para que puedan “ser” mejores en su día a día. Con la práctica de la meditación conseguimos estados mentales que nos ayudan a sentirnos mejor con nosotros mismos, a ser más felices y a funcionar mejor en la vida.

Con el mindfulness aprendemos a despejar nuestra mente y a conectar con nuestro cuerpo; por este motivo la meditación es tan idónea para los niños ya que estos viven el presente de una manera espontanea, más ligera, sin tantas preocupaciones. Están muy interconectados con su cuerpo ya que através de éste se  expresan y desarrollan.

Nosotros como padres tendremos que aprender a conectar con nuestro cuerpo y a relajar nuestra mente, para identificar sentimientos, pensamientos y actitudes que puedan llegar a interferir  la relación con nuestros hijos.

Para ser más “conscientes” de nuestro entorno el midfulness nos propone practicar la “atención en la respiración” ya que es el ingrediente mágico para empezar a vivir en el presente. Con una buena atención observamos  con una mente más abierta y escuchamos las señales de nuestro cuerpo.

Entrenando nuestro ser con mindfulness sabremos afrontar sentimientos difíciles que interfieren en nuestra vida, aceptando que están presentes  pero que no por ello nos tenemos que dejar arrastrar por ellos.

Para terminar la reseña me gustaría hacer referencia a tres conceptos fundamentales que nos cita la autora: paciencia, confianza y soltar. Todos ellos relacionados con aquellas situaciones que no se  pueden cambiar, aunque pongamos toda la intención. La paciencia nos ayuda a afrontar esas situaciones o hechos que deseamos que pasen o que cambien, la confianza  para pensar que las cosas pueden cambiar y soltar, nos deja libres para no estar siempre controlando aquello sobre lo que no podemos ejercer influencia directa.

Vivamos el presente. “Los niños no tienen ni pasado ni futuro, disfrutan del presente” (Jean de la Bruyère, Les Caractères).

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