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Nuevo Lp de Cuello, energía en Modo Eterno

Por Sandro Maciá

En la reinvención está el buen gusto. Bueno, en la reinvención o en la adaptación que surge, de forma natural, en aquellos que viven por y para hacer música. Y de eso, como bien sabrán los que han mamado esa bonita cultura del fanzine en la zona de Valencia, entienden bastante unos vitalistas y enérgicos chicos habituales de la escena hardcore de la capital levantina: Cuello, una banda de jóvenes comprometidos con el admirable arte de hacer canciones que provienen de grupos como Zanussi (en el caso de Oscar Mezquita),  Tucán (de ahí viene Nick Perry), Los Tracahombres (banda donde Ubaldo Fambuena toca la guitarra) y Betunizer (no nos olvidamos de José Guerrero).

De hecho, de tal compromiso es de donde nace Modo Eterno (BCore, 2014), el nuevo trabajo de este grupo de anatómico nombre que, siendo ya conocido por los amantes incondicionales del anteriormente citado género y del punk, vuelve ahora a funcionar como en otras ocasiones, es decir, siendo Guerrero el encargado de la composición principal de las canciones, destapando una vena melódica que no encontramos en ninguno de los otros grupos en los que participa.

Editado bajo una tirada exclusiva en vinilo de 500 copias -100 de ellas numeradas y en vinilo de color gris-, al igual que su anterior disco, Modo Eterno ha sido grabado en directo por Pablo Peiró (también miembro de Betunizer), quien ha optado por hacer de este “live style” una forma de evitar todo artificio a favor de resaltar la viveza de la formación, indiscutible y talentosa manera de poder lucir el brillo y la solidez de cada composición, de cada acorde, de cada pequeño cambio en el ritmo evolutivo que comenzó a experimentarse con “Mi Brazo Que Te Sobre” (BCore 2013).

En este caso, lo que encontramos en su segundo LP es un diálogo constante basado en la sencillez de una instrumentación definida, de corte indie rock americano de los años noventa, combinada con una personalísima manera de cantar –uno, dos y ¡hasta tres hurras por Jose Guerrero!- y una sensibilidad paradójicamente visceral que se complementa, por si fuera poco, con un toque de originalidad que se hace extensivo a algo tan importante como la melodía: las letras y títulos de las canciones –sirva como ejemplo Hunde mis cárceles o el colofón del Cd, Tu fuego de luces-.

Como ya se avanza en la presentación de este chute de poética y desbocada energía, “el soberbio segundo trabajo de la banda confirma que Cuello es un acercamiento al lenguaje del pop enérgico por parte de cuatro músicos que […] gracias a echarle mil horas de furgoneta y de local de ensayo, cada vez se entienden mejor”.

Llega la primavera, llega el éxtasis. Es Cuello, es el momento.

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