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Un clásico del erotismo

Por Eduardo Boix

Recuerdo mi infancia como una puerta entreabierta entre mi dormitorio y la salita de estar.  Cuando todos dormían, desde la cama veía películas, sin más motivo que el visionado de imágenes. Rara vez, me pude enterar de lo que estaba viendo, tan solo conservo las sensaciones que me producían aquellas películas.  Aquella escena de la estanquera de Amarcord, estará archivada en tu memoria de por vida. Aquellos primeros encuentros de un adolescente te hacían volar la imaginación y afloraban en mi nuevas sensaciones. El erotismo siempre ha estado muy a flor de piel en mi vida. Aunque por convencionalismos sociales lo cortemos, el ser humano es al noventa por ciento erotómano, evidente los hombres más que las mujeres, pero la sociedad nos corta las alas muchas veces, lo sexual es tabú pero vemos miles de asesinatos y matanzas cada día en televisión y de eso no se habla.

Cuentos eróticos del Marqués de Sade editado por Hermida editores, se nos expresa el rechazo a la moral burguesa, con sus prejuicios y normas que asfixiaban la libertad de los hombres y las mujeres para gozar plenamente de su sexualidad. El erotismo que destilan los relatos del Marqués de Sade responde a su concepción de la libertad del deseo erótico, en la que priman la sensualidad y la trasgresión.  Escritos en uno de los numerosos periodos que, a lo largo de veintisiete años, pasó en cautiverio, los Cuentos eróticos están redactados  en una prosa clara, sosegada y alegre, e invitan a una lectura amena, picante y divertida.

El Marqués de Sade es un valor seguro si hablamos de erotismo. Hoy en día se ha puesto de moda este género por la serie Cincuenta sombras de Grey, que no deja de ser una revisión de las parafilias del genial escritor francés. Como mucha gente dice, todo está inventado, el arte tan sólo reconvierte historias y las cuenta desde distintos puntos de vista. El Marqués no deja de ser un referente del erotismo en todas sus vertientes, por unas circunstancias o por otras el erotismo sigue siendo un tabú. Poco a poco se va consiguiendo avanzar en abrir un poco a la sociedad en el tema del sexo, es incomprensible como el sexo está peor visto que la violencia. Esperemos que con el tiempo un cuerpo desnudo no sea símbolo de pecado, tan sólo una reproducción de algo tan natural como es un ser humano en su estado primario. Todavía queda mucho por avanzar, lo conseguiremos.

 

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