El expreso de Tokio atrapa por su historia, apasionante e integrante
Rubén J. Olivares
La novela negra encarna como pocos géneros la realidad oculta tras la sociedad. La corrupción político-empresarial, la negación de los hechos, la búsqueda por acallar escándalos, las tramas ocultas, toman en esta novela una relevancia actual, mostrándonos que más allá de fronteras culturales o sociales, nos aquejan los mismos males. Más allá de su trasfondo social, “El expreso de Tokio” atrapa por su historia, apasionante e integrante, la capacidad narrativa de Matsumoto –capaz de mostrar en cien palabras más que otros en toda una novela–, y por la impecable maestría en el retrato psicológico de sus personajes.
Ambientada en un Japón de posguerra, la novela nos introduce de lleno en un intrigante caso policial. En la playa de la isla de Kyushu han aparecido dos cadáveres abrazados el uno al otro. Todo parece indicar que se trata de un suicido de dos amantes que han puesto fin a su vida con cianuro. Pero hay algo en el caso que pone en alerta al inspector Mihara y que lo hará indagar más allá de lo aparente: el difunto, un funcionario del Ministerio X que está siendo investigado por un caso de corrupción, había estado solo seis días antes en la habitación de su hotel y junto a su bolsillo sólo se halló un billete de tren; algo no encaja en la escena, ¿por qué los amantes han viajado separados los últimos días de sus vidas? Este interrogante obligará al incasable inspector Mihara a recorrerse Japón de punta a punta tras la búsqueda de pruebas que le ayuden a cerrar sus dudas. Si quieres descubrir cómo acaba esta historia y saber por qué “El expreso de Tokio” está considerado como el mejor libro de novela negra japonesa del s. XX ésta es tu oportunidad. Disfrutarás desde sus primeras páginas hasta el final y te atrapará desde el inicio por los interrogantes, las sutiles pistas que despliega y la necesidad de saber cómo dar respuesta a las preguntas con los que nos iremos encontrando a medida que avancemos en su trama. Matsumoto logra retratar con genialidad los rincones más oscuros del ser humano, mostrándonos que a menudo las personas más indefensas y amables encierran bajo su apariencia mentes criminales capaces de movilizar los rincones más oscuros del alma.
Con “El expreso de Tokio” Matsumoto se convirtió en un icono y referente para los autores del género que le precedieron, un inconformista irreverente, pionero en la narrativa japonesa al introducir en sus novelas la crítica social en un momento en el que el cuestionamiento de ésta era algo poco común. Maestro del género, su lectura debería ser obligada junto a los indiscutibles clásicos de la misma, R. Chandler, D. Hammett, E. Allan Poe, A. Cristhie entre otros, por todos aquellos escritores del género negro.
