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La dama de provincias llega a Londres

Por Vanessa Díez

Según la RAE Prosperar. (Del lat. Prosperãre). Tr Ocasionar prosperidad 2. Tener o gozar prosperidad 3. Dicho de una idea o de un proyecto. Cobrar fuerza, imponerse o triunfar. Y si buscamos Prosperidad (Del lat. prospertas, -ãtis). Curso favorable de las cosas. 2. Buena suerte o éxito en lo que se emprende, sucede u ocurre. Por esta regla de tres todo debería ir mejor en casa de nuestra protagonista, en cambio su economía sigue pareciéndose a un agujero en el abrigo pasado de moda que ella se avergüenza a llevar en Londres. Incluso sigue teniendo algún que otro descubierto en el banco que los directores de la entidad se encargan de hacérselo saber a través de una enérgica correspondencia para que resuelva el asunto.

Pero si encontramos alguna que otra mejora y es gracias a “Diario de una dama de provincias”, la primera entrega de los diarios de esta dama inglesa. Por los derechos que sus editores le envían mediante cheques termina alquilando un pequeño piso en Londres para disfrutar de la vida literaria del momento, cosa imposible en la zona rural en la que transcurre su apacible existencia, algo que la deja aislada de cualquier pretensión como escritora con vida social. Más que un espacio para escribir el piso se convierte en la excusa de estar al día de los chismorreos que van y vienen por la gran ciudad, siendo incapaz de concentrarse en su próxima obra.

Seguimos siendo testigos de su poca organización con los gastos, con lo que la superan las gestiones para encontrar una nueva cocinera o con la intendencia, los comentarios entre paréntesis no tienen desperdicio. El marido sigue estando al margen de muchas de sus cosas, la deja hacer, aunque esta vez si la echa de menos al tenerla por semanas en Londres, con los niños en los colegios y teniendo la casa para él, tan sólo él y la servidumbre. La comunicación entre el matrimonio sigue siendo uno de los mayores obstáculos y la contradicción que se debate dentro de ella, entre ser una mujer casada sumisa, rol tradicional reservado a la mujer incluso mucho después de los años 30 del siglo XX (época en que fue escrita la obra), y seguir una vida disipada en la gran ciudad como escritora y estar al día de todo lo que sucede, pudiendo asistir a la moda a los eventos y nunca desentonar, uno de sus grandes problemas es que no tiene el guardarropa que le gustaría, bueno ni el tipo, ni los cuidados que se supone la alejarían de las arrugas prematuras que la sumirán en la desesperación, pero también es una mujer que mantiene la moral, ya que critica a las mujeres que tienen una vida más liberal aunque eso suponga embarcarse en un divorcio y después en un nuevo romance, para casarse de nuevo y acabar divorciándose finalmente, entrando en una espiral carnal sin fin, pasando de un hombre a otro, siendo la mujer más llevada entre comentarios a la hora del té.

E. M. Delafield fue una famosa escritora inglesa que escribió más de treinta novelas por las que sería recordada. El origen de estos diarios está en su columna en la revista femenina Time and Tide. Parcialmente autobiográfico, cuenta la experiencia de una dama de provincias. Su éxito fue inmediato llegaron a existir hasta cuatro volúmenes que la convirtieron en una de las novelistas más populares y queridas de la época. No se arrepentirán de descubrir su mundo.