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Todos a la guerra, nuevo disco de Copo

Por Sandro Maciá

¿Quién dio por sobrevalorado el afán de superación? ¿Quién promulgó la confianza en los remedios milagrosos y mágicamente rápidos? ¿Quién acabó por convencernos de que el triunfo no responde a más premisas que el “aquí, ahora o nunca”? Fuera quien fuese, una cosa me queda clara: ni ha conocido, ni conoce o conocerá a cuatro valencianos que, bajo el nombre de Copo y no siendo primerizos en esto de cruzarse –por suerte- entre las letras de mis párrafos, han desmontado esta semana, con su nuevo disco, toda teoría relacionada con que el éxito se consigue a golpe de suerte.

Con tres trabajos ya a sus espaldas -“Matrioshka” (2010 – autoproducido),

“Juegos de Invierno” (2011 – autoproducido) y “Vals sobre un escarabajo” (2012 – Flor y Nata Records)- Copo vuelve a la carga con un disco de nombre tan feroz como lo son sus propias composiciones: “Todos a la guerra” (2014), un cd editado por Flor y Nata Records que, además de alegrarnos la existencia cuando el verano da sus últimos coletazos, nos permite corroborar que estos cuatro jóvenes no cesan en su guerrero ímpetu por empuñar sus instrumentos y, contra viento y marea, capear el temporal que vive el sector de los que se dedican al arte de hacer canciones.

Lleno de cortes basados en la fuerza, la actitud y el rechazo al conformismo que arrastra a muchas bandas a hacer sólo lo que otros ya hacen, Todos a la guerra -por si lo anterior no fuera suficiente razón- vuelve a contar con la colaboración de Paco Loco, experimentado productor (en su haber, ha dado forma a trabajos de Sexy Sadie, La Costa Brava o Australian Blonde, por ejemplo) que ha sido el encargado de grabar los ocho nuevos temas del disco y que, literalmente y según asegura Javier Pérez Montes en la presentación de este cd “ha tomado al asalto la esencia de las canciones y ha demostrado a la banda la enormidad de sus composiciones, su potencial, su valor”, siendo el resultado “muy Paco Loco: denso y ligero, rotundo y delicioso”.

Prueba de ello puede apreciarse, por concretar, en una canción como Inmortales, que abre camino al resto de tracks y que, ya desde el segundo cero toma como vía de expresión la expansión de un sonido eléctrico que va creciendo al tiempo que un fantástico arpegio marca la transición hasta la entrada de la voz. Ya en ese momento, el pop se hace presente en unos versos que adquieren protagonismo sobre un fondo más sencillo y que acaban por explotar, con una gran coherencia y sin más sobresalto que el que exige la estructura de este himno, hasta llegar al estribillo, donde la letra termina siendo el colofón –“si por una vez / fuimos inmortales”-.

Junto al single, nada desdeñable resulta el resto de la lista de composiciones, formada por cortes como 400 golpes –sutil comienzo y maestría a los sintetizadores por parte de Guille Mostaza (Ellos)-, la atmosférica y espacial Cohetes o la brutal Conversaciones en la cima -“no tienes nada que ocultar / si todo el bosque arde ya”-, por destripar un poco.

Con un batallón así, ¿cómo no ir a la guerra? Con Copo, victoria segura.

 

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