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Un nuevo caso de la detective Cate Maynes

Por Vanessa Díez

Un balazo a alguien trunca toda tu existencia. Te acusan y no encuentras consuelo en nadie, en nadie. Ella no te abraza, te deja sola. Rompes con todo y pones tierra de por medio. No sabes hacerlo de otro modo. No puedes digerir que has hecho daño a alguien que le importa y que ella no ha pensado antes en ti que en los demás. La culpa y la soledad te pesan. El alcohol es tu salida. Tu única salida. Y una vida de sexo y descontrol sin consecuencias. No mides nada.

Corte de novela negra adaptado a nuestros días. Ingredientes clásicos como policía que ve truncada su carrera por asunto trágico y acaba enganchado a la botella. Al alcohol y a los bajos fondos, ya que su nueva manera de ganarse la vida tiene de fondo las sucias calles al dedicarse a ser detective. En este caso tendremos protagonista femenina, ingrediente que se convierte en aliciente, para más señas lesbiana, son dos de las diferencias de muchos de sus competidores en el gremio, bueno además de ser la que tiene tarifas más económicas, así se siente ella como una basura, por ello ofrece sus servicios a muy muy módico precio.

Cate nos enfrenta como narradora a su lucha interna, Micaela su nueva conquista se convierte en algo más y le pide que crezca junto a ella. ¿Es mucho pedir poner algo más que coño y lengua? Ahora mismo Cate no es capaz de dar, pues ya no le queda mucho dentro de ella, el botón de autodestrucción ha estado presionado mucho tiempo. Ha estado en la oscuridad, el dolor era demasiado y el alcohol era la única manera de no sentir la herida. Volver a la entrega que tuvo con la última mujer no es fácil para ella, ni enfrentarse a los celos tampoco.

Este es el segundo caso de la detective Cate Maynes, “Los hilos del destino”. Conocí a su autora gracias a la primera entrega “El primer caso de Cate Maynes”, Clara Asunción García, la cual no leí, tan sólo entrevisté a la autora. La lástima es que sólo una editorial de público tan específico haya apostado por publicar esta novela negra, Editorial Egales, si el manuscrito tiene calidad deberían traspasarse las barreras de género y condición sexual, pero todavía existen muchos tabús por desmitificar, mucho camino por recorrer ante los posos de estructuras que perviven aunque parezca que ya no existe nada que pueda retener las vidas ajenas.