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La fuerza hecha música de Me and the bees

Por Sandro Maciá

Me arden las manos. Mis dedos ya casi no tienen los surcos habituales de las huellas dactilares y mis muñecas suenan y crujen de tanto movimiento. Fuego, un poco más y haría fuego, incluso, de tanto que me las froto últimamente al sentarme frente al ordenador y ver que, como si de un cuentagotas se tratase, las confirmaciones de grupos, fechas, festivales y eventos se empiezan a suceder a un ritmo que, si hubiera tenido la manía de morderme las uñas, me habría dejado con cinco muñones en cada mano.

Y es que, como ya sabemos, pasado el Primavera Sound, ya no hay vuelta atrás. Ahora llega el Low y un sinfín de citas que –no nos engañemos- intentaremos no perdernos. Un infinito mundo por delante que nos depara nuevos descubrimientos y dulces sorpresas, un universo que aún esconde rincones inexplorados y bandas que poco a poco van alieneando estratégicamente sus posiciones para guerrear dignamente y estar a la altura de las clásicas formaciones que, año tras año, son carne de cartel.

El ejemplo más reciente, cuya enhorabuena es doble por su consolidación en el panorama actual y su segundo “parto discográfico”, podría ser un conjunto venido de tierras catalanas –aunque la procedencia de sus componentes es variopinta-, un grupo de aguijoneador nombre: Me and the bees.

Habiendo sido conocidos hace tiempo como un cuarteto (Eli, Esther, Vero y Carlotto), ahora estos chicos hacen gala de paradoja y, aun quedando reducidos a trío, no pierden fuelle. Al contrario: es su momento, es la hora de sumergirse en la presentación del disco que sucede a su debut -Fuerza Bien (La Castanya 2010)-, Mundo Fatal (2014), un trabajo que llega cuatro años después de éste y que deja claro que sus coloridas intenciones –¡ojo a la espectacular y jurásica portada flúor de Jad F.!- distan mucho de buscar el relax.

¿Pensabais que íbamos a quedarnos sin disfrutar este año de una buena explosión pop? ¡Cuán equivocados estabais! Me and the bees nos ofrecen en este cd una muestra de su melodía, de su energía, de su mundo multicolor y, sobre todo, de su manera de hacer canciones que, aparentando ser sencillas, pueden presumir de buenas estructuras.

Grabado en Caballo Grande bajo la batuta de de Cristian Pallejà y Ferràn R., y contando con la incorporación a la familia “bee” del músico Guillem Caballero, Mundo Fatal se compone de temas como Silver Cross o Two Steps Toward The Infinite Path Beyond Oblivion -ambos recomendados por muchos compañeros especializados en esto de intentar analizar el difícil arte de hacer música-, dos ejemplos, éstos, que comparten tracklist con otros “himnos” como Blue o Scene.

Si, aún así, poco aval pareciera todo lo anterior, hay que añadir que la última incursión festivalera de Me and the bees consistió en rematar una de las noches del previas al Primavera Sound, en uno de los showcase programados a modo de presentación, en el que compartieron sala -la [2] de Apolo- con Aries, Beach Beach y Me and the Bees.

 

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