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Wilde nos muestra que debemos ser fieles a nosotros mismos

Por Rubén J. Olivares

“Actualmente la gente conoce el precio de todo y el valor de nada” Oscar Wilde (1854-1900)

Los lectores en lengua castellana estamos de enhorabuena. Gracias a la publicación por parte de Hermida Editores de “Oscariana” podemos disfrutar de un compendio de aforismos del genial e incomprendido escritor Oscar Wilde. La edición cuenta con el aliciente de ser una selección de su esposa Constance elaborada a petición del editor y librero Arthur L. Humphreys, los cuales vieron la luz por primera vez en 1910 y que hoy podemos leer y disfrutar en castellano. La obra consta de tres bloques: Oscariana, Algunas máximas para la enseñanza de individuos educados en exceso y Frases y filosofías para uso de los jóvenes.

Estas máximas, extraídas de las obras de Oscar Wilde, ofrecen una imagen integral del genio intempestivo y a contracorriente de Wilde, escritor dotado de un ingenio inimitable y mordaz que a lo largo de su obra fue cosechando destellos paradójicos y provocativos, dotándola de una visión cínica e irónica que pocos autores han conseguido igualar. No estamos ante simples destellos de genialidad, pues como ocurre con los grandes literatos, tras la aparente sencillez de sus palabras se esconde una profunda y meditada mirada, una desengañada visión de la sociedad y las relaciones humanas de la época victoriana que aún hoy en día nos siguen seduciendo y atrayendo hasta sus brazos.

El éxito de Wilde para lograr conquistar a lectores tan dispares radica en el ingenio agudo que despliega en sus obras, orientadas a poner de relieve la hipocresía y las miserias de sus contemporáneos, la denuncia mordaz que realiza de una sociedad que se muestra llena de prejuicios y moralinas en sus relaciones con los demás, pero que anhelan en sus fueros internos escapar de la opresión social para poder respirar aires de libertad que les permitan dar rienda suelta a sus deseos. Gran amante de la cultura clásica, en sus obras podemos disfrutar la admiración que Wilde sentía por la cultura grecolatina de la que podemos ver claros ejemplos en la temática de sus aforismos, dedicados gran parte a la importancia de la educación humanística, el ideal de belleza, la importancia de la amistad sobre otras formas de amor como el matrimonio, el enaltecimiento de la juventud como la edad dorada del ser humano o la fama, entre otros grandes temas que podemos admirar en este compendio aforístico. Pero si hay algún tema que destaca por encima de cualquiera de los otros en esta obra es la crítica velada a la sociedad victoriana, de la que el mismo Wilde fue víctima de un sistema hipócrita y ultramoralista que censuraba la libertad del individuo anteponiéndolo a los designios de lo que se consideraba correcto.

Incansable provocador, el mayor de pecado de Wilde fue tener el valor de vivir su vida tal y como él entendía que debe vivirse una vida, de manera intensa, arrebatadora y sin descanso, sin girar la cabeza para atender los reproches que los demás le proyectaban. Quizás por ello tuvo que purgar el ser una persona adelantada a su sociedad con la incomprensión y la condena que le llevaría al exilio y al poco tiempo a la muerte. Acercarse a Wilde es acercarse a un hombre que nos muestra que debemos ser fieles a nosotros mismos pese a lo que ello pueda costarnos y con quien disfrutaremos de un humor afilado, irónico y elegante. Estos aforismos son como pequeños destellos de genialidad, pese a su brevedad, nos dejan deslumbrados y reflexivos, meditando ante lo que hemos leído. Un libro imprescindible que nos enseña grandes valores y nos invita a reflexionar sobre nosotros m

 

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