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El poder puede dirigirnos hacia sus objetivos incluso en la red

Por Rubén J. Olivares

Al navegar por Internet nos sentimos libres, despojados de la identidad psíquica y física que poseemos en nuestra vida, adoptando nuevos roles amparados en el anonimato que juzgamos poseemos en el mundo virtual. Es esta sensación de libertad, nos advierte Byung-Chul Han, lo que permite a las nuevas técnicas de control y dominación del poder, que él denomina psicopolítica, ejercer el control sobre los individuos y dirigirlos inconscientemente hacia sus intereses. A diferencia de las antiguas técnicas de poder y dominación ejercidas por las clases dominantes, basadas en el castigo, la represión y el control directo de aquello que los individuos hacían, cuyo máximo perfeccionamiento lo hallamos en el modelo del panóptico de Bentham, los nuevos modelos de control se alejan de la vigilancia y el castigo, para dar paso a la seducción y la inteligencia.

La psicopolítica de Byung-Chul Han es un poder inteligente, silencioso y sutil que penetra en nuestra psique, controlándola y explotándola de acuerdo a sus intereses, seduciendo a los individuos para que colaboren con ella de manera voluntaria y eliminando cualquier forma de resistencia directa al proceso de dominación. Evocando el clásico de terror “La invasión de los ultracuerpos”, la psicopolítica penetra en nuestra mente, se apodera de ella y nos obliga a seguir las directrices marcadas por el poder al tiempo que nos hace creer que somos libres y tomamos nuestras decisiones. Aquí radica la eficacia del psicopoder, en la capacidad de hacer creer al individuo que es libre cuando es el sistema quien controla y explota sus decisiones. La psicopolítica se alimenta del “Big data” el cual explota como un Big Brother digital, apoderándose de la información que los internautas le entregan de forma voluntaria e inconsciente (¿nunca se ha preguntado que son las “cookies” y porque debemos aceptar su uso en una página web?). Esta herramienta permite analizar el comportamiento del individuo, sus hábitos, gustos, temores, etc. y elaborar pronósticos sobre el comportamiento futuro de las personas, condicionándolas en un nivel prerreflexivo. El sentimiento de libertad, expresión sin censuras y la hipercomunicación (y su reverso, la infoxicación) que se difunden por la red se convierte en sistemas de control y vigilancia totales, derivando paradójicamente en una crisis de libertad. De acuerdo a las tesis de Byung-Chul Han, este poder inteligente podría llegar a detectar incluso patrones en el inconsciente colectivo, otorgando a la psicopolítica un poder ilimitado. ¿Cómo escapar de este oscuro futuro? La respuesta de Byung-Chul Han es sencilla: volvamos nuestra mirada hacia lo inservible, lo singular, lo no cuantificable e incluso, por qué no, lo estúpido e idiota. Retornemos a una era de analfabetos digitales, de aquellos que no participan ni comparten en el mundo digital. Aislados del “Big data” estaremos a salvo del sutil control que ejerce sobre nuestras vidas.

Un ensayo repleto de interesantes reflexiones que nos obliga a cuestionarnos el uso que hacemos de los medios digitales, nos pone en alerta sobre los nuevos modelos de control que el poder político-económico ejerce sobre nosotros y nos advierte sobre la necesidad de implementar nuevos modelos de resistencia que nos conduzcan a una verdadera liberación del individuo. Byung-Chul Han parece recorrer en este libro las líneas marcadas por otros grandes filósofos como M. Foucault o G. Deleuze en sus estudios sobre el poder y el control social.

 

 

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