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Najwa sigue su estela en Rat Race

Por Sandro Maciá

En la ardua tarea de sorprender, sólo quien sabe cómo hacerlo puede llegar a lograr que de verdad algo resulte novedoso e interesante. Todo está inventado, vale, pero soy de los cree que aún se le puede dar otra vuelta de tuerca a todo cuanto nos rodea para hacer, de cada cosa, algo innovador –real o aparentemente-.

Quizá por eso, o quizá porque mis expectativas en según qué proyectos se salen de lo normal –¿qué le vamos a hacer si el perfeccionismo es una lacra para algunos?- y se basan en un cúmulo de esperanzas puestas en que cada estreno ha de ser una flamante obra maestra, la que pensaba que iba a ser la sorpresa del inicio del año, la reentré de Najwa Nimri en el panorama musical, ha quedado, finalmente, en todo lo contrario.

Si bien es cierto que la calidad de los discos de la polifacética Nimri ha ido aumentando en la medida que su carrera artística ha madurado, es justo reconocer que su nuevo y recién nacido Rat Race (2014) mantiene esa tónica evolutiva. Sin embargo, pese a su espectacular repertorio de canciones electrónicas que nadan entre el susurro más sensual y la actitud más decidida -todo ello debidamente acompañado por uno u otro ritmo, según cada caso-, se echa de menos que la única novedad respecto a su predecesor Donde rugen los volcanes (2012), sea el cambio de uso del castellano por el inglés como lengua para dar forma a los temas que lo componen, que son: Pijama / Dumb, Rich, Poor / Dear God / Feed Us / Rat Race / Timeless / Ballerina Legs / Heroic Mood / I’ve Seen That Face Before / What.

Es verdad que Rat Race transmite elegancia y que, además de ser una apuesta por la electrónica bailable, en él se percibe, tema a tema, una claridad y una luminosidad que , aún estando latente, no terminaba de manifestarse en el anteriormente citado cd de 2012 o, yendo más allá, en El último primate (2010), un proyecto al que, según nos contó la propia artista en la entrevista que nos concedió en su día, se enfrentó “verdaderamente enfadada con el mundo”; pero, aún así, este décimo disco no supone la esperada ruptura estilística que algunos ansiábamos, una ruptura que no era necesaria pero que, de haberse producido, podría haber ayudado a que el “Rat” de Najwa pasase de ser muy bueno a excelente.

Ahora, ¿quién dijo monotonía? Nada más lejos de lo real. Que la estela de Rat Race se mantenga en la deriva marcada por obras anteriores no significa que este trabajo -producido por Didi Gutman, mezclado en New York por Héctor Castillo (David Bowie, BJörk, Lou Reed,…) para Justmanaging y masterizado por Matt Shan- pase inadvertido, sonora y visualmente.

Al revés. Como ejemplo, nada mejor que ver su portada, elaborada a partir de una fotografía en la que Nimri sale desnuda –escándalo que fue novedoso hasta que, habiéndole tomado el gusto, la actriz y cantante, decidió repetir experiencia en la cubierta de la conocida Interviú-, una muestra más del buen tándem artístico que forman Najwa y Virgili Jubero, autor de las fotografías, un tándem que se repitió en los vídeos “Como un animal”, “Somos su nuevo invitado” y “Donde Rugen los Volcanes”.

A la carrera, ¡a disfrutar de Rat Race!

 

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