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Volver a través de las vidas por amor

Por Vanessa Díez.

Mujer, sanadora, curandera, partera, que da y recibe vida. Los tiempos convulsos por conseguir el poder a base de sangre, hierro y fuego consiguieron convertirla en hechicera, bruja, peligrosa, hereje, pecadora. Las intrigas por obtener lo deseado afectan a una veintena de desdichadas inocentes que son llevadas a la horca tras ser torturadas frente a sus vecinos e impotentes familiares. El valle no sanará hasta que se haga justicia pues la tierra no olvida.

Luz Gabás rescata del olvido una triste realidad que azotó este país durante los siglos XV-XIX. Se centra en el descubrimiento del párroco de Laspaúles. Encontró unos documentos originales del antiguo Concejo, periodo 1576- 1636, donde se detallaban las prácticas habituales de la zona como arrendamientos de tierra, impuestos o asuntos de ganado. En dos de las páginas aparece un listado de mujeres del valle que fueron ahorcadas por brujas en 1592, llegando a reflejar los gastos del campanero, el verdugo y la taberna en esos días. La autora afirma que ahí está el origen de esta novela junto a su curiosidad y su amor por la montaña del Turbón en la comarca de Ribagorza, territorio lleno de leyendas que se extiende por los valles de Benasque, Isábena y Lierp.

Se mataron almas inocentes que llegaron a ser acusadas por envidias o porque era necesario deshacerse de ellas. Muchas de aquellas mujeres eran conocedoras de remedios naturales ancestrales que se practicaban en sus comarcas generación tras generación. Los roles de la mujer tradicionalmente han sido los de madre y cuidadora, la que nos guía por la vida y protege, por ello no es extraño que después haya sido comadrona, profesora o enfermera. Las parteras eran mujeres que iban de casa en casa para ayudar en los alumbramientos y más en las zonas rurales y de montaña donde encontrar cerca un médico era tan extraño, incluso en nuestros días estas zonas apartadas tienen problemas con las emergencias sanitarias. Así estas mujeres aplicaban remedios para sanar a los enfermos, pero aquello llegó a ser una amenaza, tanto para la medicina como para la doctrina, vistas tales prácticas como paganas.

¿Has pensado alguna vez en si has tenido otra vida antes? ¿Vidas pasadas? Supongo que quien es católico convencido no puede siquiera cuestionarse, pues la reencarnación se adopta tan sólo bajo el término de la resurrección que es algo más reducido; pero otras religiones como las orientales (hinduismo, budismo y taoísmo) o las africanas y tribales de América y Oceanía que están más en orden con los elementos si lo contemplan. Así que al menos no sería tan descabellado pensar en la posibilidad de haber estado antes, en otro tiempo y lugar, quizá habiendo dejado algo sin resolver o dejando esta vida de forma abrupta. Siempre se escuchan historias de gente que ha vuelto de la muerte o de personas que cuentan que sienten que han estado antes en lugares que no conocían (dejavú), existen investigaciones de científicos sobre la vuelta de la muerte y sobre casos de niños que cuentan desde bien pequeños otras vidas. Bien, una vez planteado el tema tenemos debate abierto, creer o no ya es cuestión de cada uno. Lo interesante es la forma de plantearlo por parte de Luz Gabás, escritora que con su segunda novela se afianza en la narrativa, ¿Volver a través de las vidas para encontrar a tu alma gemela? El amor lo puede todo ¿no?