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Desesperada por encontrar a su hijo

Por Ana Olivares

Colgado en tus manos, un título muy acertado para describir la terrible situación que atraviesa nuestra protagonista Jessica Finnegan cuando su marido Mickey y su hijo Louis desaparecen durante una agradable salida familiar.

Jessica inicia su búsqueda de inmediato y sus peores temores se confirman cuando averigua que Mickey está en el hospital y que su bebé no está con él. De pronto se ve rodeada de policías, detectives, amigos y familiares que tratarán de ayudarla a sobrellevar la inesperada realidad en la que se ve inmersa. Pero ella se siente totalmente sola rodeada de las mismas personas que antes confluían en su vida y ahora pueden ser cómplices del terrible “secuestro”.

Por si fuera poco, su reciente maternidad la sumió en una depresión postparto, y este suceso inesperado la deja en shock. Ello sumado al hecho de que su marido está en coma y le resulta imposible explicar que sucedió; la hacen sentirse culpable y dudar de su papel como madre, esposa y en general como persona. Además, hablar con el inspector Silver acerca de sus indagaciones sobre el caso y que éste le haga todo tipo de preguntas personales, para ella se asemeja a tener una entrevista con el diablo.

Esta desesperada, a veces toma píldoras y alcohol perdiendo la noción del tiempo. Acuden a ella sueños del subconsciente mientras revive viejos traumas del pasado o se replantea la relación con su marido. Comienza a resultarle complicado distinguir la realidad, pero debe analizar toda su trayectoria vital con el fin de lograr alguna pista acerca del paradero de Louis. Sin embargo, Jess es una mujer fuerte, una superviviente, poco propensa a mostrar sus sentimientos, pero ama a su hijo, y eso es lo único que necesita para dejar el miedo a un lado y entregarse en cuerpo y alma a su búsqueda.

Este thriller psicológico narrado en primera persona por la propia protagonista, nos sumerge entre divagaciones, pensamientos y sensaciones que nos atrapan de lleno en la acción. Sientes la angustia del personaje, sus idas y venidas tras la pista de su hijo; la incertidumbre y el desconsuelo que le provoca su pérdida nos atrapa de forma abrumadora. Con los pequeños gestos de Jessica para canalizar su rabia y su ira, entre frases irónicas cargadas de frustración e impotencia, unido al recurso de evocar a los sentidos del gusto, tacto u olfato mediante la descripción del calor sofocante o mediante síntomas cómo vómitos, nauseas, desmayos, sangre… nos ayuda a lanzarnos de lleno en su historia y a sentirnos identificados con el personaje. Además, se intercalan sus recuerdos entre los hechos que se suceden en un espacio y tiempo determinado, en apenas unas semana dentro del escenario de las calles de Londres; ofreciéndonos más tensión y ganas de ir desvelando poco a poco los interrogantes acerca de lo incomprensible que resulta que alguien quiera llevarse a su hijo.

Bajo el trasfondo acerca del dolor que pueden provocar las relaciones amorosas en todos los sentidos, incluso lo más cotidiano, puede convertirse de repente en un juego de quien es quien, que dejará al lector en vilo desde el principio hasta el final.

Por último, debo apuntar que su autora, Claire Seeber ha sabido organizar la trama de forma que atrapa al lector, con un lenguaje sencillo y muy íntimo que denotan un gran trabajo literario. Personalmente, yo me quedé sorprendida por la complicidad que llegué a sentir con el personaje de Jessica Finnegan; no porque fuese mujer, sino por su fortaleza interna.  Y por supuesto, deseando que dicha autora nos regale otra obra genial como esta.

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