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La visión de la vida de una mujer brasileña

Por Eduardo Boix

Corren tiempos extraños, tiempos de cambios, momentos que de tanta intensidad parece que se acaban. La brevedad es el síntoma de una sociedad con falta grave de tiempo. Contra más avanzados somos, más nos cuesta conciliarlo todo. Por esta razón de un tiempo a esta parte lo breve ha ido cogiendo fuerza, se ha adentrado en un espacio que siempre ha tenido la novela. Muchas son las editoriales que se dedican al relato, Siruela es parte importante de esto.

Según nos indíca Miguel Cossío Woodward en la contraportada del libro: “Los cuentos de Clarice Lispector aquí reunidos constituyen la parte más rica y variada de su obra, y revelan por completo el trazo incandescente que dejó la escritora brasileña en la literatura iberoamericana contemporánea. En todo cuanto escribió está la misma angustia existencial, similar búsqueda de la identidad femenina y, más adentro, de su condición de ser humano. En sus cuentos hay, ciertamente, el vuelo ensayístico, la fulguración poética, el golpe chato de la realidad cotidiana, la historia interrumpida que podría continuar, como la vida, más allá de la anécdota. Leer a Clarice es identificarse con ella, desnudar su palabra, compartir una sensualidad casi física, entrar en el cuerpo de una obra que vibra y chispea, traducir a nuestro propio horizonte cultural su haz de preguntas lanzadas al viento, saber que, más allá de las letras, del espacio y el tiempo, hubo alguien, una mujer, que estuvo cerca del corazón salvaje y nos dejó, en su escritura y definitivamente, su soplo de vida”.

La literatura de Lispector es una literatura de preguntas, a veces con respuestas otras no. Su condición de mujer y sus luchas consiguen crear un universo propio y atrayente. Lispector podría ser en iberoamericana lo que Alice Munro a América del Norte. Una autora mujer que cuenta la cotidianidad desde su perspectiva de género y como los problemas afectan a ella y su conjunto. Una autora digna de ser recordada y revisitada varias veces.  Una autora incandescente que abrasa. Lispector deja una estela como un cometa que no deja indiferente a nadie.

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