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El amor en los tiempos del individuo.

Por Eduardo Boix

El amor es una enfermedad mental que a veces nos atrapa y nos tiene embelesados tanto tiempo que perdemos la noción del tiempo. Esta podría ser una definición polémica, pero creo que es la más certera de todas las que he meditado. En esta sociedad donde lo tecnológico esta aventajando a lo corpóreo, no es de extrañar que acabemos enamorados de máquinas. En definitiva los ordenadores solo son un reflejo de lo que somos nosotros, con nuestras virtudes y nuestros defectos, porque realmente los programamos siendo un reflejo de lo que somos.

El otro día, como no podía salir de casa debido a una otitis que me tenía sordo como una tapia, decidí después de llevar tiempo en DVD ver la película Her. Ambientada en Shanghái, en el futuro cercano, la película muestra a Theodore Twombly (Joaquin Phoenix), un complejo hombre que vive escribiendo conmovedoras cartas a los demás. Con el corazón roto después de terminar una larga relación, se siente intrigado por un nuevo y avanzado sistema operativo, el que promete ser una entidad intuitiva con cada usuario. Después de inicializarlo, Theodore queda encantado de conocer a «Samantha» (Scarlett Johansson), una brillante voz femenina que es perspicaz, sensible y sorprendentemente divertida. Mientras los deseos y las necesidades de ambos crecen, su amistad se transforma finalmente en una relación de amor.

Her es una preciosa metáfora del tiempo que nos ha tocado vivir. Esta individualización del ser humano, todos con sus Ipod, ipad, iphone y demás aparatitos han hecho que seamos máquinas unitarias sin relación social. Lo hacemos casi todo con máquinas, ya casi ni nos miramos a los ojos. El contacto se ha perdido de tal forma que hasta hemos perdido la forma de expesarnos. Nos importa poco el acercamiento hemos cambiado empatía por información. Hemos preferido poder contactar con gente que tenemos a miles de kilómetros, que realmente saber lo que le ocurre a nuestro vecino. Esta es la sociedad de la globalización y de la información, una sociedad menos justa, mas individual y a su vez egoísta.

Her es una gran historia de amor. Sus dos protagonistas, aunque a Scarlett no se le vea el cuerpo, han sabido darle ese tono melancólico y minimalista. Her es un viaje de fuera hacia dentro que nos demuestra que las relaciones nos alivian y apuñalan al mismo tiempo. Un canto al amor en todas las acepciones de la palabra.

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