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“…y en uno de sus días más insulsos, más anodinos, un Harry Potter de barba rala, enjuto y enlutado, le amenizaba sin pretenderlo.” Rafael Bernabé. Edit. Seleer (2014)

Por Ana Olivares.

En esta obra narrativa de dieciséis relatos cortos encontramos títulos descriptivos y sugerentes: Las miradas pesan más en el tren; El vagón de los colores; El revisor; Dos madres solteras, dos bebes enamorados; El viajero solitario; Una anciana perdida; La familia feliz; La generosidad hecha persona; Lucha de machos; El suicidio del artista; Don Camilo Brunete y las tentaciones; El padre del inconformismo social; Los ancianos y la muerte; La reconversión de Juana, lesbiana renegada; El joven político; La estación del Norte.

Aparentemente las historias no guardan relación entre sí, pero tampoco son aleatorias, siguen un “orden implícito” que descubriremos si prestamos atención a los detalles; a través de los cuales hallaremos ciertas contradicciones y similitudes entre los personajes que nos sumergen en un divertido entramado de relaciones. Lo que nos incitará a permanecer bien atentos a cada una de las 124 páginas que conforman este libro para no perder ni una sola pincelada, pues en él, nada es lo que parece.

Este recurso narrativo me evoca la obra del dramaturgo catalán Sergi Belbel en Morir, donde también se narran distintas escenas que se interrelacionan entre sí; aunque en ésta no se trata de su relación en sí, si no de las situaciones cotidianas y surrealistas que se entremezclan en el mismo tren como “encuentros y desencuentros”.

Vidas paralelas, dispares entre sí, con pensamientos o puntos de vista diferentes acerca de temas cómo el amor o la fe, la vejez y la juventud… Donde los diálogos no importan tanto como los detalles, sutiles y delicados, que generan intriga y ganas de conocer a los distintos personajes; algunos muy variopintos que contrastan en demasía con los “normales”. Y pese a que sus destinos, tanto físicos como psíquicos, son bien distintos, en muchos aspectos se relacionan o se repudian entre sí.

Rafael domina la ironía satírica, esa que te saca alguna que otra sonrisa -dependiendo del humor de cada cual- inmersa en una cotidianidad vulgar o monótona en algunos relatos mientras que otros se entremezclan con la pura ficción. Cómo un juego de contrastes acerca de la visión de cada uno de los personajes que se evidencia en las diferentes percepciones de la “verdad”. Por ejemplo, unos pueden ver un idílico paisaje desde el tren, que por el contrario otros denotan triste – a pesar de ser el mismo- pues a fin de cuentas, la idea radica en las distintas interpretaciones que cada uno tenemos acerca de la realidad.  Y precisamente así es cómo encontramos el verdadero sentido de esta obra: las pasiones humanas.

No importa como seas o quien seas, en esta obra te sentirás identificado/a con alguno de sus personajes por su rica variedad; o bien con alguna de las situaciones que se nos plantean pues seguramente las habrás experimentado alguna vez en tu vida. Pero si ninguna de estas razones te convence, no te inquietes, ya que las descripciones de las “escenas” narradas de forma tan poética y afable, te bastará para sumergirte de lleno en su lectura.

Al menos por lo que a mí respecta, me encanta su particular forma de entremezclar la realidad con la ficción, pues llega un momento en el que ya no sabes distinguir qué es real y qué no.

Rafael Bernabé Carrión debuta como escritor con esta magnífica obra narrativa. Nacido en Elche, licenciado en Arquitectura Técnica en la Escuela Politécnica Superior de Alicante, y con la carrera de Piano a sus espaldas cursada en el Conservatorio de Elche, compagina su trabajo con sus distintas vocaciones. En su blog cada domingo suele regalar a sus seguidores un artículo de opinión. Os invito a visitarlo para conocer más acerca de este polifacético escritor ilicitano.

 

 

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