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Fuzzville, Benidorm salvaje

Por Sandro Maciá

Se acaba el verano. Las hojas se tiñen de cálidos colores y los árboles mecen sus ramas, cada vez más desnudas, al son de los aires que irán dando paso al invierno. Se acortan los días y… ¡Y basta! Fuera las cursilerías gratuitas. Al carajo la serenata con la que nos intentan deprimir aquellos amantes del sofá, el té y los tópicos nacidos –y ahora publicados en redes sociales hasta el hastío- de reflexiones pseudopoéticas en grises tardes de tormenta. Se acaba el verano, pero no nuestras ganas de patear la ciudad, de sudar por seguir estando en las primeras filas de los conciertos y de rascarnos los bolsillos para ir haciéndonos con los nuevos lanzamientos discográficos que se avecinan. ¿Acaso no tendremos, más adelante, tiempo para descansar?

Sin duda. Ya habrá tiempo de dormir cuando muramos –o cuando nos maten, que nunca se sabe-. Pero, hasta que eso ocurra, démonos un margen para hacer del salvajismo sonoro y del underground puro y duro una filosofía de vida con la que afrontar la transición estacional. Démonos un homenaje bien merecido: ¡vayámonos al ‘Fuzzville!!!’!

Nacido como “la fiesta definitiva para los amantes de los sonidos salvajes, del punk-rock y de los sellos underground nacionales e internacionales”, este festival aterriza en la benidormense discoteca KM el próximo viernes y sábado, 4 y 5 de septiembre, convirtiendo a la mítica sala en un ineludible punto de encuentro para todos aquellos que quieran vivir, en directo y bien cerca (aforo máximo de 1000 personas), la experiencia de descubrir a emergentes talentos o disfrutar de consagradas formaciones de esta auténtica y característica escena musical.

Un lujo, vaya. Una cita, desde ya obligada, que nos llega de la mano de Baltimore Producciones, con la colaboración de sellos independientes españoles –y punteros, pues entre ellos encontramos a los increíbles Rufus Recordings o La Castanya, sin desmerecer a Mongolic Records, Discos Humeantes, Sonido Muchacho, etc.- e internacionales, como ocurre con la participación del sello Burger Records (L.A.), destacado por haber relanzado la edición de discos en cinta de cassette o por ser el responsable de fiestas y festivales de referencia en Estados Unidos como: Burgerama, Burger Boogaloo o Burger Revolution.

Así, gracias a semejante elenco de profesionales que no renuncian a su “way of life”, de actitud “Hey, Ho, let’s go!” y de íntegra devoción por la música, a lo largo de dos intensos días –tres, si contamos con la previa Burger Beach Party (Sala Rockstar) que tendrá lugar a escasos metros de la playa, con The Shivas, Go!Zilla y Camión-, seremos partícipes de la fiesta más punk, garagera, rockera y alternativa del país, rompiéndonos al ritmo de, entre otros: Phonocaptors (V-19:30h), Biznaga (V-22:30h), The Pandoras (V- 00:30h), Useless Eaters (V-01:20h), La Moto de Fernan (S-19:30h), The Kids (S-21:30h), Jeff The Brotherhood (S-23:00h), Chiquita y Chatarra (S-00:00h) o Guadalupe Plata (S-02:00h).

Junto al amplio elenco de bandas, cada noche tendrán lugar las Fuzzville’s Junk Sessions (el viernes con Ángel Bordini, Lucas Rumble, Chilbi y El Siervo Thelemático; y el sábado con Diego RJ, Bola Mono, Turista Bang-Bang y Fuzzlosers). Además, durante todo el festival, los adictos a la junk life sabrán valorar otros atractivos de este, como la Food Ville (área de Junk Food, con la hamburguesa como reina y señora), el Fuzz Market (con stands de los sellos discográficos colaboradores, donde encontrar cassettes, camisetas y merchandising) y el Fuzz Garden (zona de descanso).

Benidorm arderá. Oh, sí. ¡Y que así sea!

 

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