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Un lobo disfrazado de cordero

Por Ana Olivares

Esta semana tengo el placer de presentaros una novedad por cortesía de la editorial Alevosía. Se trata de “La joven que no podía leer” (2015), un relato de misterio creado por John Harding, escritor británico que estudió Literatura Inglesa en el St.Catherine´s College de Oxford y que actualmente ejerce como profesor de escritura narrativa y mentor de jóvenes novelistas.

Corre el otoño de 1890 en Nueva Inglaterra cuando sucede un aparatoso accidente de tren. En ese momento un hombre que se hace llamar Jonh Shepherd llega a un manicomio de mujeres situado en mitad de una isla para trabajar como ayudante del director del centro, el doctor Morgan.  Shepherd se sorprende de las duras prácticas a las que se ven sometidas las pacientes, tan rudas como los corredores que albergan las distintas “habitaciones” de las enfermas mentales. Y pronto descubre que ni el psiquiatra, ni ninguna de las cuidadoras que allí trabajan tienen interés en “curar” a las enfermas. Las culpan de su demencia tratándolas cómo a animales a los que tan sólo “la mano dura” las mantiene alejadas de la sociedad y de su familia. Con mano dura me refiero a encierros injustificados, “tratamientos de hidroterapia” (sumergir a las pacientes durante horas en agua helada) u obligarlas a permanecer sentadas sin moverse, sin recibir ningún tipo de estímulo. Dentro de este escenario, el susodicho doctor Shepherd se siente con ánimo de cuestionar la efectividad de las prácticas médicas impuestas por el doctor Morgan, llevando a cabo la “Terapia Moral” con una de las internas. Su “cobaya” en este caso es la amnésica Jane Dove –la joven que no podía leer- a la que trata de forma más humana intentando su mejoría y demostrando con ello que existe una alternativa más humana con la que tratar a las internas. Sin embargo, su labor terapéutica se verá interrumpida por un pasado que enturbia su mente. Las pesadillas llegan con el frío del invierno, al igual que el relato de Jane, que es lo único que lo mantiene cuerdo mientras intenta librarse del acoso de la cuidadora O´Reilly, de la señora Adams y de todo lo que pueda entorpecer su huía hacía un nuevo comienzo. Y en este viaje hacia lo más profundo de su alma tan sólo será acompañado por Florence y por las grandes obras de la literatura inglesa como Shakespeare o Dickens –entre otros-.

A decir verdad no es que estos grandes pensadores tengan mucha relevancia en la trama, más bien sirven de hilo conductor a las ideas del doctor Shepherd, un lobo disfrazado de cordero que nos mantendrá en vilo a través de sus cavilaciones personales. Él no es quien dice ser, como ninguno de los personajes que aparecen en el relato. Sin embargo, estas personalidades perturbadas dentro de un escenario escalofriante y con una narración elaborada que activará nuestros sentidos, convierten esta novela en una fuente de secretos por desvelar.  Pero -siempre hay un pero- debo reconocer que me quedé con ganas de más tensión argumental y con la sensación de que al final, su autor se guardó muchas incógnitas de los personajes. Quizá John Harding quiso dejar un espacio a nuestra imaginación para que nos quedemos con ganas de más… Sea como fuera, esta novela es un gran trabajo literario que nos deleitará con su medida prosa y con sus inesperados giros argumentales.

Dicho esto, dejo claro que estamos frente a una novela negra y de misterio, donde la sugestión será alta debido a los oscuros ambientes y a los abismos mentales en los que nos sumergiremos. Una obra altamente recomendable.

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