Los cambios asustan en los pueblos pequeños
Por Vanessa Díez
Entrometidos. Aunque sin ser consultados se sienten con el derecho de decidir sobre los demás los cambios que su pueblo va a sufrir en los avances hacia el mañana. Cualquier atisbo de futuro da miedo, todo debe seguir como hasta ahora. Mirar detrás de las cortinas y saber que sucederá a continuación, sin ninguna duda. Sentir que se tiene el derecho de hacer lo que se quiere sobre cada uno de los habitantes a favor del bien común, tener el poder sin más.
Los pueblos pequeños siempre han tenido su encanto, su paisaje, su comida, sus costumbres. El gran inconveniente han sido los habitantes que tienen unas vidas tan tristes que tan sólo se encargan de vivir su vida a través de los demás. Llegando incluso al punto de querer que los otros hagan su voluntad, con unas indicaciones en modo cortés claro está. Quien está acostumbrado a que los demás se plieguen a sus condiciones no abandonará su empeño.
La señora Green, viuda y de mediana edad, emprende un negocio. De soltera era ayudante en una librería y decide montar una por su cuenta en el pueblo. Para ello, compra una propiedad abandonada hace años, llena de humedades y con algún que otro inconveniente sobrenatural, Old House. Esto conlleva a que la señora Gamart, parte de la élite social, al ver truncado su sueño de montar allí un centro artístico pone todas sus armas en movimiento para lograrlo.
Esta es una alegoría de David contra Goliat. No importa quién vence al final de la contienda, sino el no dejarse amedrentar por el adversario. La señora Green no cerrará su librería, no parará de trabajar ni un solo día. Esta es una novela corta encantadora, menos de doscientas páginas, con una sencilla historia sobre el mundo de los libros. Les gustará a los amantes de los libros. A veces para seguir adelante con nuestros sueños lo importante es seguir intentándolo allá donde nos lleven sin bajar la guardia ante los demás, sin dejar de luchar nunca.
Descubrí a Penélope Fitzgerald con La Flor azul, que trataba sobre la vida del poeta alemán Novalis y de su joven enamorada, maravillosa novela que me hizo tenerla en cuenta entre mis lecturas. La librería (1978) fue finalista del Booker Prize que ganó con A la deriva en 1979.
Fue una autora tardía, publicó su primer trabajo con cincuenta y ocho años, una biografía del pintor prerrafaelita Edward Burne-Jones. Puede que sus eruditos ancestros la presionaran de algún modo, pues fue hija del editor de Punch, Edmund Knox, sobrina del teólogo y novelista Ronald Knox, del criptógrafo Dilly Knox y del estudioso de la Biblia Wilfred Knox. Educada en caros colegios de Oxford. Sus novelas en parte autobiográficas la consagraron como una de las figuras más importantes de la narrativa inglesa, comparable a Iris Murdoch o A.S. Byatt. Después se decantó por la creación de novelas históricas. Autora recomendable.
