UA101349465-1

 noah_histeria_g

 

Sin etiquetas, así son Noah Histeria

Por Sandro Maciá

Ni el karma, ni las buenas acciones, ni los intentos de adelantarnos a las posibles catástrofes. Lo mejor para saber que tendremos un buen año, ahora que comienza este que nos acontece, es empezarlo con la conciencia bien tranquila, con la clara sensación de haber hecho bien nuestro trabajo y con el firme propósito de haber estado dedicando tiempo a allanar el camino que queremos seguir.

Y no, no es que me haya tragado un manual de psicología aplicada para la depresión posnavideña. Nada menos real. Lo que ocurre es que esta es la sensación que se le queda a uno cuando conoce a Noah Histeria (Xàtiva, Valencia), una de esas bandas con incansable ilusión que, con una frenética trayectoria a sus espaldas –editaron un single en 2013: Un lugar mejor, fueron nombrados  uno de los 20 mejores grupos emergentes de 2013 en Valencia por la revista Redacción Atómica y como grupo revelación por la universidad Cardenal Herrera-CEU, entre otros- ha ido creciendo y sacando un proyecto propio adelante, sin pararse a etiquetar su estilo, sino disfrutando con lo que hacen y, como ellos dicen, manteniendo “un respeto mutuo por el gusto musical del otro”.

Prueba de esto, de su apuesta por hacer de sus composiciones un género ecléctico basado en “la perspectiva del ‘menos es más’ ” y en que “el buen músico no es el que muestra constantemente su virtuosismo técnico, sino el que hace sonar mejor a su compañero”, es la cumbre que han alcanzado en este pasado 2014: la publicación de su homónimo Ep.

Producido por Raúl Abellán y Alfonso Ródenas (dos veces ganador de un premio Grammy), desde su estudio de L.A, Noah Histeria consolida así, en forma de disco, lo que muchos han calificado de “música distinta que no suena a nada reconocible”, es decir, un estilo que se ampara en la mezcla y que puede llegar a unir un dulce piano con voces atmosféricas, o conseguir empastar unos ritmos marcados por compases más propios de lo electrónico con guitarras de corte rockero.

Claros ejemplos de estos giros, aparentemente imposibles (hasta que se escuchan) serían tracks como Que no te escondes –fantástico y galáctico inicio que va dilatándose en partes de suaves pianos para terminar explotando al ritmo de las cuerdas-, o, centrándonos en el apartado más literario, la épica Fui rey –atención a la combinación rítmica de esas atmósferas antes citadas con estrofas como “Quebraron las murallas de un plumazo/a cañonazos/se aliaron con el viento que un día me trajo/cuando tambores seguían el paso/del trote de mi corcel”-.

Al margen de estas, nada desdeñables resultan las otras canciones -¡cómo no atender a la melódica Noah o a la intro guitarrera de El viaje!-, sumando todas ellas un total de ocho y formando una compilación que, a día de hoy, les ha proporcionado reconocimientos varios (como el concurso nacional El Campello, Sounday Festival o el internacional EMERGENZA) y les pone a las puertas de un 2015 crucial, un año en el que les veremos girar por España.

Así, con los deberes hechos, es como se augura un buen nuevo año.

 

 

Share This