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A.M.Homes nos muestra el caos familiar

Por Vanessa Díez

No avanzar. Aunque tengas trabajo, fruto de una carrera profesional de éxito, una mujer y una casa. Nada te sirve. Estancado. Bloqueado. Sin perspectivas. Y en un momento todo cambia. Alrededor tuyo alguien movió ficha sin consultarte, dejarte llevar lo cambia todo. No controlas tus instintos ni las reacciones de los demás. No pensaste que en tan sólo unas noches todo cambiaría por completo. Tu vida ya nunca sería la misma. Ni trabajo, ni esposa, ni casa.

Tu cuñada es una mujer que te atrae sexualmente, tu hermano la conserva como trofeo. Ella se acerca a ti para volver a sentirse viva, pues su marido sólo vive por y para su trabajo televisivo, para el poder que aquello le da y la vida de desfase a la que le arrastra. No piensas. Él tampoco es alguien que utilice mucho el cerebro cuando lo llevan al límite. Tiene un accidente de tráfico y os descubre juntos. Pierde el control por completo y todo termina.

Tu mujer no ha tenido hijos, un aborto tras otro, al final os habéis alejado. Descubrir esta infidelidad es más que una traición para ella, prefiere incluso pagarte para que desaparezcas de su vida. Bajas a los infiernos tras tanta oscuridad. El dolor de la pérdida. La culpa. Ahora tu hermano perdido. Sin tu cuñada. Los niños a tu cargo. Deberás recomponerte y ya no serás el mismo nunca más. Otro comienzo. Otra vida. Otra familia que resurgirá de todo lo acontecido.

A.M.Homes es una autora que trata un tema tan universal como la familia, pero lo que destaca en ella es la intensidad de sus historias, su forma de llegar a nosotros a base de golpes y navajazos. Su vocabulario, su ironía, sus personajes. En Ojalá nos perdonen caos irrumpe y lo deshace todo. Los supervivientes se unen para volver a empezar. Su personaje principal es el perdedor, el que queda tras la masacre, el que provoca los acontecimientos sin proponérselo, el que debe recomponer los cristales rotos, el que debe hacerse cargo de todo, el demasiado bueno, aquel que sólo sirve para contar con él. Él mismo se dará una oportunidad para ser feliz con aquello que le queda, con los retales, porque no es mejor anhelar lo que no llega, sino saber jugar con las fichas que nos tocan de la mejor manera. Una autora norteamericana muy recomendable.