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Parque de atracciones, nuevo disco de Pasajero

Por Sandro Maciá

Confirmaciones, anuncios, carteles y ofertas. La temporada festivalera arranca -si es que alguna vez paró- y los grandes eventos empiezan a dar a conocer qué figuras de la música patria o extranjera podremos ver sobre los escenarios que, próximamente, poblarán el país en distintas coordenadas.

De norte a sur y de este a oeste. En cuestión de meses, no habrá ruta que quede exenta de pasar por una localidad en la que se congreguen miles de personas al son de los cientos de grupos y bandas que copan los carteles del Low, Fib, Sos…

Pero, ¡ah!, que no sólo de pan vive el hombre ni únicamente de festivales regamos nuestros oídos. Por eso, si de estrenos y nombres que van saltando a la palestra se trata, los que lo han hecho justo estos días y con un trabajo capaz de hacernos despegar la mirada de la vorágine antes nombrada hasta lograr que superemos al propio Zoolander, no son otros que Pasajero.

Atrevidos y consecuentes con lo que fue aquel Radiografías (Ernie Records) que vio la luz en 2013, ahora, Daniel Arias (Zoo, Nuevenoventaicinco), Josechu Gómez (Zoo, Nudozurdo, Gelo Nutopia), Eduardo Martín (Gizmo) y Eduardo R. Paynter (La casa del árbol), llegan con un segundo Lp, un disco que se presenta desde el propio sello como “una llamada de atención, un grito a la cordura desde el sinsentido” –doy fe, con o sin notario- y que responde al bien traído título de Parque de Atracciones (Ernie Records, 2015).

Compuesto por doce temas que, pese a respetar su esencia individual, no escapan de denotar que acaban siendo espacios distintos de un mismo universo,  Parque de Atracciones inicia el recorrido por las diferentes paradas de este “theme park” de rock-indie por una de homónimo título, un corte que arranca de forma instrumental y, como si de una subida por las vías de una montaña rusa se tratase, va desplegándose hasta llegar a la cima y dejar que la vagoneta caiga por su propia gravedad, o lo que viene siendo lo mismo, sirviendo la instrumentación de base para que la voz de Daniel Arias se deslice y reitere en la súplica de unos versos tan potentes como la música –“arrástrame, ya no puedo esperarte más”-.

Descargada la adrenalina de la primera “atracción”, el recorrido por el tracklist continúa con Protégelo y El arquitecto, enérgicas composiciones de estructuras propias, de sello “made in Pasajero”, que mantienen este excitante estado sin dar mayor tregua que la de esperar al cuarto corte: Precipicio, parada más intimista que va tejiendo, entre guitarras y una percusión más tranquila, un cúmulo de recuerdos que explota momentáneamente en un salto al vacío.

Tras ellas, retomamos el frenesí de los primeros cortes al ritmo de Intocables, single que sirvió de adelanto del Lp y que hace gala de la parte más salvaje –que no descontrolada- de la banda, un lado que corrobora, con canciones como Gente subterránea o Las llaves invisibles –por citar algunas más-, que Pasajero se mantiene en su tónica y no renuncia a acompañar sus letras con contundentes ritmos.

Finalmente, llegando a la meta de este trayecto que es en sí Parque de Atracciones –¿será una pista el enigmático final de Respira, último track del cd?- no podemos olvidarnos de la sorprendente Las 4000 islas y sus marcados compases o, por el contrario, de la relajante y contenida Yo tampoco.

Feliz vuelta, feliz viaje el que nos presenta Pasajero en este trabajo grabado por Luca Petricca en Estudios Reno, producido por Pasajero y Manuel Cabezalí, mezclado por Karim Bulkhalter y masterizado por Ángel Luján.

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