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Nuevo Lp de Aliment

Por Sandro Maciá

Sudores fríos. Palpitaciones. Temblores en las piernas y espasmos varios. Si a esto le sumamos una profunda excitación y un estado de agitación propio de quien hubiera metido la mano en el bote de anfetas sin medida alguna, podría parecer que el aquí presente está al borde de la muerte, bien por una ingesta mal llevada de alguna sustancia no del todo legal, o bien por una enfermedad no muy leve.

Sin embargo, que no se me alarme el patio, que ni la versión “erótico-drogo-festiva” ni la del padecimiento vírico se corresponden, hoy por hoy, con mi realidad. No, nada más lejos. Lo que ocurre, y de ahí mi galopante energía y sus consecuencias, es que ha caído en mis manos lo nuevo de un grupo que, según dicen, han sido los creadores del fenómeno punk del año: Aliment.

Portadores de un nombre que ya es más que conocido en los círculos afines a este género y, cada vez más, en aquellos no tan relacionados con el mismo pero sí hambrientos de música feroz y rabiosamente bien traída, la joven banda de Girona, formada por Ignasi Reixach , Pol Huedo y Eduard Bujalance, publica estos días Silverback (La Castanya / CD, Vinilo + MP3 y DIGITAL), un trabajo que destila adrenalina y del que las buenas críticas obtenidas no parecen ser casuales.

Y no, no lo son. Las impresiones positivas que desata en el oyente este disco, desde el principio hasta el final, distan mucho de la casualidad. Más bien, podríamos decir que, corte tras corte, se van justificando por sí mismas. Se van apreciando y, sin tregua alguna para el descanso, van calando en nuestros oídos, convenciéndonos de que –oh, sí, ¡lo sabía!- hay más vida tras aquel primer Holy Slap (La Castanya) que estos catalanes nos ofrecieron en 2012 y de que escatimar en fuerza o reducir su fiereza no es algo que, por el momento, entre en los planes del grupo.

Así lo refleja todo su tracklist, un conjunto de temas que despegan desde el primer segundo –con una veloz y breve Razors, cuya fugacidad no impide que su estructura se complete y adorne, incluso, con coros- y que no pierden altura, sino que planean bien rápido hasta aterrizar con la canción que da nombre al Lp, Silverback, una digna forma de tomar tierra al estilo “Ramone” y concluir un vuelo en el que iremos disfrutando, entre otras píldoras, de Car Crash –primer single que se publicó de este trabajo, con giros menos radicales y un sonido de matices algo pop-, My Filthy Old Sundays –lúcidas y luminosas guitarras, las que arman su melodía-, 10000 Hexes y No Fuzz –ambas de salvaje voz y distorsión pura- o Bad blood –enérgico empiece a la batería-.

Grabado con Santi Garcia en Cal Pau Recordings durante el caluroso periodo estival, Silverback nos devuelve a los Aliment que ansiábamos, a esos que nos hacen levantar el puño y cuyas canciones, como ellos mismos dicen, son en sí mismas “punk pop furioso y sin embargo feliz”, que despierta una “sensación de vivir, corear puño en alto y bailar envueltos en un muro de sonido”.

 

 

 

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