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Tachenko y su Comportamiento privado en Elche

Por Sandro Maciá

De Tachenko, ya sabíamos, entre otras cosas, que eran expertos en ir “hacia el huracán”, en jugar a ser “el rey del balón”, en encontrar la mejor “escapatoria” o en pasar “tiempo en los Urales”. Sin embargo, lo que nunca imaginamos es que tras el gran logro de ir enamorando al mundo -ya desde hace tiempo- con Los años hípicos, de hacernos revivir juventudes olvidadas con Esta vida pide otra, de espetarnos con Os reís porque sois jóvenes y alegrarnos la vida con El amor y las mayorías, aún tuvieran en la recámara el ímpetu y la energía necesaria para proclamarse artífices de lo que aconteció el pasado viernes, 11 de diciembre, sobre el escenario del Sótano Indie Club de Elche: la presentación de El comportamiento privado (Limbo Starr, 2015), su nuevo disco.

Teloneados por un joven Ramírez -cuyo estilo y temas se combinaron a la perfección para ir abriendo boca antes de que se sirviera el plato fuerte del día-, la actuación de la bigotuda banda formada por Sergio, Sebas, Eduardo y Alfonso fue, en sí, una celebración de la alegría pura y dura que uno transmite al sentirse orgulloso de lo que hace. Un envidiable derroche de positivismo que, imposible de esquivar, terminaba por sumir al público en una misma sintonía, en una onda en la que la admiración, incluso, podía percibirse como común, compartida y palpable, gracias al continuo y cercano diálogo del grupo con los allí presentes.

Así, entre simpáticas presentaciones previas a cada tema, algún anecdótico –y geográfico- despiste y una reciprocidad que no encontró más barrera que la lógica separación del espacio entre el escenario y el suelo, Tachenko fue realizando un recorrido por todas y cada una de las composiciones que dan forma al nuevo trabajo, un periplo que dio comienzo con Los festivales de la fe y que fue creciendo enérgicamente a medida que se sucedieron, entre otras, las coreadas Más madera y Declaración universal, la impetuosa otras vidas –de sigiloso comienzo y explosivo final-, las esperadas Midas y Mentes maravillosas y la impresionante Las Claves, donde las voces de Sebas y Sergio,  ya de por sí bien mezcladas en la mayoría de canciones, alcanzaron su momento más glorioso.

Apuesta segura. Tachenko no sólo no defraudan, sino que crecen con los años. ¿Encontrarán su melodía perfecta? No lo necesitan, sus señas están claras y su perfección ya va implícita en la continuación de su estilo propio.

De Zaragoza vendrán, que con su pop arrasarán.

 

 

 

 

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