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Llegar al límite de las opciones

Por Vanessa Díez

Te proteges. Haces ver que no te importa. Que no quieres su cuerpo sobre el tuyo y que los gemidos de otras no te atormentan. Estás tan sólo al otro lado de la pared y la cama retumba, se acrecienta en tu cerebro el ritmo acelerado de los muelles, una y otra vez. Después encima te toca ver mujeres semidesnudas por casa, minúsculos tangas que buscan en tu nevera como si tuvieran derecho a comerse tu comida o incluso a usar tus cosas. Él después las desecha.

Estás casi en los treinta, todo es un desastre en tu vida. Sin trabajo y sin hombre. Sola ante la adversidad. Encima te toca aguantar la cantaleta de las féminas de la familia, ¿por qué no eres capaz de retener a un hombre entre tus nalgas? ¿No haces todo lo necesario?, parece que el sexo es el gancho perfecto para conseguir su sudor y obtener beneficios de ellos. Triste pero cierto, es el reclamo desde hace siglos como el clásico quedarse embarazada para retenerles y conseguir que se queden, pero si no es un buen compañero a veces vale la pena que no esté.

Que tu madre te llegue a decir que los cabrones son los mejores en la cama no es muy alentador. Todo se derrumba. Tu hermana folla con cualquier hombre atractivo que se cruza en su camino y tu eres casi monja, las comparaciones son odiosas. El patito feo, la lista, la que no tuvo la instrucción de mamá frente a las armas de ser femme fatal en un mundo lleno de gatitas atractivas que son competencia de tu belleza efímera, tan sólo el cálido amor de papá.

Vives sola y no tienes nada que hacer para defenderte de los ataques que recibes de tu madre y de tu hermana, prefieres alejarte y esconderte. Alquilas la habitación libre que te queda y compartes casa con un hombre que se convierte en tu amor platónico, algo que es poco sano, ya que él es sexualmente activo y trae a sus conquistas a casa ¿cuánto tiempo podrás aguantar esta situación desquiciante? ¿Cuánto tiempo seguirás justificándole? ¿Cuánto tiempo necesitas para aceptar que no eres una opción real? Sentirte cómo una de sus putitas no es bueno para ti. Treintañera (y a mucha honra) de Amabile Giusti es una historia de una chica que se enamora del chico que no le conviene, pero ningún otro lo reemplaza, a veces lo mejor es soltar las situaciones tóxicas que se te cruzan en la vida y si él no regresa a ti es que no era para ti. Explota y di lo que sientes, deja de tragar, que sepa cómo te hace sentir. Hazle reaccionar y si no lo hace déjale ir. Un hombre soltero se siente con el derecho de vivir al límite ¿pero qué pasa cuando lo hace ella? ¿Son capaces de soportarlo? Me quedo con aquella frase de “hay que besar a muchas ranas para encontrar al príncipe” y el deseo de querer besar al menor número antes de encontrar a un “príncipe resplandeciente”. Si necesitas sonreír este es un divertido libro para chicas, antídoto femenino para las altas presiones de la

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