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Casetes y limited edition, señas de Mascarpone Discos.

Por Sandro Maciá.

¿Y qué me dicen de los tiempos en los que la originalidad era la parte más bonita de un regalo? ¿Recuerdan? ¿Oyen, aún, aquellos ecos del papel cayendo en el suelo y de nuestras risas al descubrir, anonadados en la mayoría de ocasiones, como una enorme sensación de sorpresa nos embargaba?

Ay, ¿qué fue, en este sentido, del dulce pasado en el que las cosas se nos antojaban como únicas y especiales, y de los bonitos días en los que la originalidad y el ansia por lo exclusivo nos hacía ser, más o menos, felices coleccionistas de objetos y emociones?

Pues fue, lo que es actualmente. Sin cursilerías ni más ñoñeces. Porque nada de eso debe tomarse como perdido. Nada, al menos, en lo que al ámbito musical se refiere, ya que hoy, aun estando en pleno auge de la cultura exprés, podemos encontrar proyectos que nos devuelven la esperanza de recuperar la esencia de lo auténtico y la extinta filosofía de lo exclusivamente único y valioso. Proyectos que aún se aventuran a ofrecer al mundo un producto fiel a significado y a -¡ajá, he aquí lo mejor!- compartirlo con el resto de mortales. Proyectos, como el nacimiento de una iniciativa que, hace algunos años, se materializó en sello discográfico: Mascarpone.

Con José Guerrero (Betunizer, Cuello, Jupiter Lion…) entre sus filas, Mascarpone Discos viene apostando, en cada una de sus no pocas ediciones, por revivir esa condición de unidad en sus obras, por volver a otorgar el valor añadido al material sonoro a través de la particularidad de un soporte que se creía desaparecido y de un cuidado y delicado planteamiento, características que se traducen en la publicación de casi todos sus trabajos en cassette y lanzamientos de tiradas de no más de 60 copias.

Así es. Nadie leyó mal. Con el casete como seña y la magia de las casi olvidadas “limited editions” –tan de moda antaño- es como hemos podido disfrutar hasta ahora de ediciones como las de Montero de halcones (Alberto Montero y Jesse Sparhawk), Triple España (Cuchillo de fuego), Clot Valencia (Eric Chenaux). Y decimos “hasta ahora”, porque es justo en estos días cuando Mascarpone amplía su catálogo con cuatro suculentas propuestas que llegan “entre plástico y cinta”.

Cronológicamente, de carácter melódico y voces que, rítmica y armónicamente recuerdan a un joven Morrisey pero desde un estilo más americanizado, el primero de estos cuatro nuevos vástagos “mascarponianos” con el que nos encontramos es Schismogenesis, un trabajo de los neoyorquinos The New Lines que recoge este Ep, formado por cinco cortes de psicodelia y bonito pop, entre los que destacamos Exquisite Corpse -¡una escucha, ya!-.

Tras él, no menos importante es el estreno de los valencianos Acapvlco, banda que con el Ep Comet glue ya da sus primeros pasos con solidez y claras intenciones de quedarse en el panorama con temas como Space Mantra –buen ejemplo de su estilo directo, donde las guitarras estructuran un ritmo sobre el que no dejan de recordarnos que “I’m with you”-, 1990, Moon y Terminator, todos ellos nacidos de la influencia –notable, a su manera- de formaciones como Sonic Youth o Cosmonauts.

En tercer lugar, tenemos una obra del propio José Guerrero, Faro sencillo, una colección de 11 canciones que nos permiten descubrir la vertiente más acústica y natural del artista. Un trabajo realizado bajo el pseudónimo de Segunda Persona, que muestra una sensibilidad y un lado emocional que quedará plasmado para la posteridad a modo de un “home recording” donde, sin caer en la languidez que a veces conlleva esta práctica, cuenta aventuras y desventuras de una manera íntima y cercana. Editado también en tirada limitada, de él cabe destacar, entre otras, Náutica de la mente –“¿por qué te vas?”-, Fuga colosal de mi ser rampante, Querencia hacia lo inquerente o la eufórica y descriptiva Te cedo mi balcón.

Por último, cerramos el recorrido entre estrenos con el más reciente de ellos, Pureta, un cassette que Fernando Junquera nos presenta desde su proyecto “Negro”, iniciativa que ha mantenido y compaginado constantemente con su participación en bandas como Balano, Salchicha, Estrategia Lo Capto u Orquesta del Caballo Ganador, y que, en esta ocasión, le vuelve a servir como punto de partida para expandir sus inquietudes en forma de rarezas y tomas alternativas, al estilo de ambientales composiciones que van desde la amplia Masaje hasta la inquietante Paseos nocturnos, sin olvidar piezas como la vivaz Craeyero #4 o St. Celoni tarde.

Nuevas propuestas, antiguos soportes. Combinación perfecta que nos dará más de una alegría a golpe de edición. ¡Esto es sólo el principio!

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