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Cruzando desiertos con Berlina

Por Sandro Maciá

Si, como decía Ernest Hemingway, “el secreto de la sabiduría, del poder y del conocimiento es la humildad”, conozco a alguien que ya puede dárselas de sabio y poderoso. Bueno, a alguien no, a más de uno. Y de dos. Y de tres… Venga, seré sincero, conozco a cuatro. A cuatro jóvenes madrileños –también conocidos por los asiduos lectores de nuestro virtual webzine- que vuelven a la palestra con nuevo disco, con un reciente Lp que, precisamente, respira humildad desde la primera hasta la última letra de su título: Desértico (2016).
Y es que, si es verdad que el conocimiento y la sabiduría van ligados a la humildad, como auténticos eruditos han vuelto los chicos de Berlina, nombrando de esta modesta y árida manera a un trabajo que, lejos de ser baldío, comprende un frondoso tracklist para disfrutar y explorar, teniendo en cuenta la similitud con el hecho de cruzar un vasto camino lleno de matices, sí, pero alabando la valentía de usar tan modesta palabra para poner la guinda a un paisaje sonoro que resulta de todo menos seco.
¿Maniobra de despiste, entonces? No. Sabia elección, sabia y certera elección para conceptualizar esa continuidad que emprenderemos con Desértico al retomar el viaje que comenzamos, allá por 2013, con su EP homónimo, del que ya destacamos, a través de sus tres temas -Tiempo y transfiguración, Sintex y Estado de naturaleza-, esa capacidad que tanto Alfonso Herrero, como Sergio Amor,
Sylvain Bertelli y Toni Valverde tienen de hacernos disfrutar con “grandes dosis de distorsión que llegan anticipadas por unos inquietantes sonidos y que desembocan en unas frases casi susurradas pero perfectamente entendibles”.
De hecho, justo eso evoca el primero de los cortes de Desértico, el inicial Futuro imperfecto, cuyo ritmo va creciendo hasta dar paso al single que da nombre al disco, de aire más enérgico y cargado de esa dulce mezcla de texturas que se adereza con bases de reiterativas ritmos y que, aun presente en todos los temas, varía hacia unos estilos más suaves –sirva de ejemplo Tu voz sumergida-, o más poperos y luminosos –atentos a la musicalmente alegre Perdidos o a la amplitud que se respira en Renacer-.
Junto a ellas, otras composiciones dignas de mención serían Modelos y utopías –“en un mundo incierto soy / una especie en extinción”-, Donde mira el sol –de sigiloso inicio y relajante atmósfera que se rompe, como si de un día de tormenta se tratase, hacia el final, cediendo luego a la experimentada calma- y #2 de dragones –de voces claras y versos cargados de intención, como: “tú, que has mirado de reojo por la espalda / avanzar al enemigo con su espada…”-; todo ello, sin desmerecer a los otros cortes restantes, que son Nada, Un viaje entre nubes rojas y Lo que nos rodea –con loop de Manuel Cabezalí, igual que ocurre en Perdidos-.
Grabado en los estudios El Lado Izquierdo por Dany Richter y producido por Manuel Cabezalí y el propio grupo, lo nuevo de Berlina, que cuenta con el diseño de Pepe Humanes vuelve a ser pura fuerza shoegaze, puro noise pop. Una corriente de guitarras que recorrerá, seguro, muchos cauces.

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