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Un monstruo en la familia.

Por Eduardo Boix

Recuerdo aquel viaje al museo de El Prado y al Reina Sofía, con los compañeros de instituto, en la primavera de 1998. Conservo imágenes difusas de aquellos días pero si que no se me olvida un cuadro atroz, de Goya, Saturno devorando a sus hijos. Este cuadro podría ser la metáfora del país en el que vivimos o de la sociedad que habitamos. Los padres devorando a los hijos o el tiempo devorándonos a todos, como si fuese un mundo mas atroz de lo que nos quieren vender. No se me olvidara el impacto del cuadro, ni de las sensaciones que viví allí.

Este verano recupere aquellos escalofríos como los producidos por el genial pintor Aragonés. Fue con la novela El adversario de Emmanuel Carrere. Según anuncia Carrere en la contraportada del libro: El 9 de enero de 1993, Jean-Claude Romand mató a su mujer, sus hijos, sus padres e intentó, sin éxito, darse muerte. La investigación reveló que no era médico, tal como pretendía y, cosa aún más difícil de creer, tampoco era otra cosa. Mentía desde los dieciocho años. A punto de verse descubierto, prefirió suprimir a aquellos cuya mirada no hubiera podido soportar. Fue condenado a cadena perpetua.

Yo entré en relación con él, asistí a su proceso, dice el autor. He intentado relatar con precisión, día tras día, esta vida de soledad, de impostura y de ausencia. Imaginar lo que bullía en su mente a lo largo de las horas vacías, sin proyecto ni testigos, cuando se suponía que estaba trabajando y en realidad pasaba el tiempo en parkings de autopistas o en los bosques del Jura. Comprender, en fin, lo que en una experiencia humana tan extrema me ha tocado tan de cerca y que nos afecta, creo, a cada uno de nosotros.

El adversario, es un libro de no ficción que atrapa desde la primera palabra. Es un libro donde no existen costuras, donde se oculta un terror mas allá de la propia historia que de por si es terrorífica. La historia oscura de un cobarde y un asesino con todas las letras. Una obra maestro de la literatura.

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