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Integridad frente a la corrupción del alma humana.

Por Ana Olivares

Tomemos esta novela como resultado de un experimento científico, tal y como nos propone su autor, concentrándonos en la idea de que hallaremos una conclusión final. Llegados a este punto, nos apetecerá volver a leerla para detenernos es ciertos detalles que pasaron inadvertidos y conforman los engranajes de este rompecabezas moral.

En realidad, esta obra nos ofrece diversas lecturas. A nivel simbólico encontramos referencias de la antigüedad clásica, como <<Lena, “la de ojos verdemar”>> de estilo homérico, junto a elementos presentes en la ambientación que sirven de marco de acción y que evocan antiguas tragedias griegas. Aunque sólo actúan como trasfondo, nunca determinan la trama, pues su autor se centra en las múltiples posibilidades que nos ofrece la ética y cómo actúa esta -si es que lo hace-sobre cada individuo.

Creo que esa es la clave de esta novela, como lectores nos obliga a reflexionar sin proponérnoslo mientras disfrutamos de una trama de tintes policíacos.

Emily o los juegos de poder es una novela ambientada en EE.UU que narra la trayectoria vital de una mujer hermosa e inteligente que recibe una llamada telefónica y consigue un cargo de responsabilidad en un ministerio ¿Cómo ha conseguido escalar tan alto? No importa, se contenta con el poder conseguido y con David, el amante que mitiga la falta de emoción en su matrimonio con Zuben, un empresario de prestigio-y sin falta de escrúpulos-. A través de Emily iremos conociendo parte de la trama, y a los distintos personajes que intervienen. Algunos son su antítesis, como Paula, científica que comienza a trabajar en el mismo ministerio por méritos propios; o Lug, un catedrático en la sombra que tiene mucho que aportar en esta historia y que a su vez, le une una relación con Lena; actual novia de David.

Vidas paralelas que se entremezclan mediante “movimientos de poder”, personajes que actúan como fichas de ajedrez en el oscuro mundo de la política y del tráfico de influencias -a niveles desorbitados-. A pesar de ello, la novela no supone una denuncia en sí de la corrupción política que asola nuestra sociedad. Pretende servir como un instrumento de autoconocimiento, demostrándonos que la moralidad a veces no es instrumento suficiente para eliminar las ansias de poder de ciertos individuos. Por lo que es necesario tomar “medidas extraordinarias” para proteger a los que sí obran bien en este sentido.

Como afirma Francisco J. Tapiador: La política debería ser la búsqueda de soluciones para la gente. Pero para eso se necesita poner en los sitios clave a personas adecuadas… En Emily hablo de una mujer que tiene un gran poder y que lo usa mal, pero que al mismo tiempo se ve manipulada por otro tipo de poder.

¿A qué estáis esperando para leeros este fabuloso experimento humano?

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