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Los muchos padres y madres de la literatura.

Por Ana Olivares

Esta semana tengo el placer de presentaros el último libro de Vicente Molina Foix, autor ilicitano de numerosas obras: La musa furtiva o Poesía reunida 1967-2012; dos volúmenes de cuentos Con tal de no morir (2009) y El hombre que vendió su propia cama (2011) –entre otros- Además de las traducciones que ha llevado a cabo de Shakespeare: Hamlet, El rey Lear o El mercader de Venecia; como a sus reinterpretaciones de mitos clásicos para el teatro Don Juan último (1992), Electra (2012) y Medea, que inauguró en 2015 el Festival de Teatro Clásico de Mérida…etc. En definitiva, una prolífica carrera como dramaturgo, catedrático, crítico y director de cine, poeta…que nos impulsa a calificar a este autor como un gran humanista del siglo XXI.

Así pues, como su propio autor nos confirma <<Enemigos de lo real es un altar de los muertos>>, un ensayo o “escritos sobre escritores”, la compilación de los mejores textos de Vicente Molina Foix en referencia a grandes escritores desde el Renacimiento hasta la actualidad. Es difícil sintetizar los diferentes temas o autores que se nos presentan, suponen un análisis profundo y documentado de los mismos por lo que sólo mencionaré los más relevantes. También debo advertir a los lectores que no estén familiarizados con la literatura del siglo XVII – XVIII que se abstengan en tratar de comprender dichas cuestiones en una primera lectura, sino que utilicen el libro como un referente con el que descubrir algunos precursores de la literatura.

Montaigne, filósofo, político y escritor francés, precursor de la narración en primera persona que enmarca la picaresca del aristócrata; el primer escritor del mundo con el que nos sentimos identificados porque nos entiende, porque su inteligencia y su carga emocional colman nuestro anhelo. De hecho, gracias a las traducciones de John Florio, Shakespeare concede a Montaigne formar parte de sus obras mediante su influencia en sus piezas dramáticas (Enrique V, El rey Lear, Los dos nobles parientes, Antonio y Cleopatra o Noche de reyes, Hamlet) incluso un fragmento completo del ensayo De los caníbales de Montaigne en el Mercader de Venecia con frases exactas de la traducción de Florio en La Tempestad. Llegando a la conclusión de que Shakespeare sin Montaigne, no sería el mismo. En España algunos autores absorbieron a Montaigne sin traducción, siendo más fieles a su esencia como Francisco Quevedo (El Buscón), Feijoo o Clarín; algo que no ocurrió más tarde con Josep Pla o Pío Baroja, quienes accedieron a las traducciones en español. Otros tantos como Flaubert, Stendhal o Nietzsche, se dejaron deslumbrar por la sabiduría y emoción de Montaigne.

Tras él, dicho autor hace un apunte sobre Cristopher Marlowe y su obra Los Decadentes, pero dedica la mayor parte de sus disertaciones literarias a las distintas obras de William Shakespeare, analizando los aspectos más relevantes de sus personajes y tragedias, de sus escenarios y de su capacidad para comprender el alma humana presentes en La Tempestad -de la que Mozart trató de componer una ópera pero no le dio tiempo, pero dejó La Flauta Mágica-. Siguiendo con Romeo y Julieta, la primera tragedia urbana que marcará el emplazamiento italiano y los relatos de amor fatal como sello personal de dicho genio. Hamlet, El mercader de Venecia, Las alegres comadres de Widsor, El rey Lear, Sueño de una noche de verano, Mucho ruido para nada, Como os guste y Otelo. Regalándonos anécdotas y apuntes curiosos que nos animarán a adentrarnos en este ensayo y a la vez nos alienta a leerlas de nuevo o descubrirlas por primera vez.

Esa es la capacidad de Vicente Molina Foix, nos reencuentra con los clásicos literarios por medio de su entusiasmo.

Retomando el análisis seguimos con el personaje del Doctor Fausto cuyo precursor fue Christopher Marlowe, Goethe o David Mamet; o los distintos autores que se fijaron en el Quijote de Cervantes para reflejar los personajes de sus obras como Mijail A.Bulgákov, Salvador Novo o el propio Azorín. Después nos sitúa en el Barroco para anunciarnos que las obras dejan de ser sublimes, para adaptarse a las nuevas necesidades de la época. A excepción de algunas que marcaron “nuevos géneros psicológicos” como El marqués de Sade y su forma de denunciar y deleitar con las aberraciones que se cometían en esta época llena de convulsiones. Siguiendo con las Memorias de M. Goldoni (1787) una “víctima del capricho público” en sus obras dramáticas. Tras él, novelistas como Ivan Turguéniev y su peso sobre Flaubert o Henry James. O comenta El retrato de Dorian Gray (1890) de Oscar Wilde quien perfila la figura del dandi victoriano. Continuando con las obras de Valle-Inclán, Ortega y Gasset, Arthur Cravan –quien decía ser hijo de Oscar Wilde-, Virginia Woolf; los autores de la generación del 27; Manuel Vázquez Montalbán; Calvert Casey; Jorge Luis Borges; Paul Bowles…y muchos otros que conforman este caleidoscopio de historia, literatura y amor por las letras que nos regala Vicente Molina Foix.

“Enemigos de lo real” es un libro imprescindible para quienes quieran reencontrarse con la Madre Literatura.

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