UA101349465-1

los-idiotas-prefieren-la-montaña_g

Crónica fragmentaria de una Zaragoza Algoriana.

Por Eduardo Boix

A veces los mitos se convierten en amigos. Los amigos también acaban siendo mitificados. A mi la vida me ha dado las dos situaciones y me siento dichoso por ello. He sido capaz de querer y compartir momentos, con gente admirable por sus acciones y omisiones. Aquello puede que no vuelva, pero como dicen algunos: “Que me quiten lo bailao”.

Los idiotas prefieren la montaña de Aloma Rodríguez editado por Xordica, no es solo un homenaje al escritor y cantante Sergio Algora, es un homenaje a toda una generación. Algora representa, las ganas de vivir, de disfrutar, de soñar. Aquel cantante de El niño gusano o La Costa Brava, ha sido el referente y será el creador de himnos de mi generación. Esta novela fragmentaria, repleta de momentos memorables, es un claro homenaje también al Amarillo de Félix Romeo, por su carácter fragmentario y confesional. Aloma nos conduce a un momento concreto de las vidas de sus protagonistas, donde todo su universo se concentra en el Bar Bacharach del que era dueño Sergio, y donde ella acabó siendo camarera. El libro, que es una carta donde ella dialoga con el recuerdo, pretende reconstruir la amistad que los dos tuvieron. Ella no nos habla solo del Sergio cantante, reconocido, ella nos habla de un amigo, que además, es un cantante reconocido, pero que es más cosas, adorador de las fiestas, del champagne, de la música, de la literatura, de las acrobacias bucales con fuego. Sergio era ante todo un tipo, divertido e inteligente y eso se revive en cada fragmento.

Los idiotas prefieren la montaña es un libro sobrio que deslumbra, donde con precisión, Aloma nos introduce en su mundo. Se podría decir que es un libro mas que confesional, de confesiones, como la amiga que después de años, intenta recuperar los momentos esenciales de una relación de amistad. Los idiotas prefieren la montaña de Aloma Rodríguez es un libro sin concesiones, divertido en ocasiones y otras triste, porque no deja de ser el recuerdo de algo que ya no volverá. Pero ante todo es un canto a la amistad, a la vida. Una lectura gozosa que se bebe de un trago, como todos los buenos licores.

Share This