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La enseña del antibelicismo

Por Eduardo Boix

Que las guerras no traen nada bueno es una verdad universal, pero es el sino de esta humanidad tan proclive a la autodestrucción. Estamos rodeados de guerras, terrorismo, batallas desde el inicio de los tiempos, somos una especie con tendencias a suicidas y que acabaremos mal al paso que vamos. No hemos aprendido de errores pasados y tendemos a repetirlos. Pero no han sido maldades las vivencias en las guerras, autores como Hemingway han sabido plasmar muy bien sus desastres y sus consecuencias.

Los tambores del tiempo de Wilfred Owen editado por funambulista es una obra clave de la apología antibelicista. Es un poemario que aúna la obra poética del soldado que murió en el frente, y que el horror hizo poeta. Wilfred Owen se interesó por la poesía siendo adolescente. Sin embargo, sus tentativas en este campo no hubieran aportado nada nuevo a la literatura de no haber sido por sus experiencias vitales en las trincheras de la Primera Guerra Mundial. Allí conoció el sufrimiento propio y el ajeno; no obstante, este dolor no lo llevó a escribir poemas de exaltación patriótica y guerrera, sino a expresar con voz lírica estos padecimientos y la compasión que la contienda despertó en él. Con humildad y sin rencor, nos cuenta cómo se sentían muchos soldados en la primera línea de una guerra que para muchos de ellos ya había perdido todo sentido.

Los tambores del tiempo entronca con el dolor y con la entraña. Wilfred Owen es un poeta que nos muestra su visión de la trinchera y del miedo. Sus poemas están repletos de imágenes de metáforas de la batalla, de la guerra, de una situación impuesta por su tiempo. Los tambores del tiempo ha pasado a la historia como la mayor apología antibelicista. Un poemario imprescindible.

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