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Nuevo disco de Poomse

Por Sandro Maciá

¿A la primera? ¿A la segunda? ¿A la tercera? ¡A la que sea! No hay oportunidad que merezca ser considerada más valiosa que el resto. O, al menos, así ocurre cuando las ganas de seguir creciendo pasan a la torera por delante de los anticuados pensamientos que sitúan al tercer intento en una posición decisiva en cualquier carrera, proyecto, trabajo, lanzamiento… Ni caso, amigos. Ni terceros ni segundos, ni debuts. Cuando algo es digno de mención, poco o nada importa que haya nacido al quinto intento o al vigesimotercero, sin más.

Y si hay alguien que pueda corroborar semejante idea, aún sabiendo que -¡por favor!, no disparen aún- no son raros los casos en los que el caprichoso fruto de la casualidad sí da lugar a que sea cierta la expresión de que “a la tercer va la vencida”, éste bien puede ser cualquiera de los cuatro componentes de una banda que, precisamente, ejemplifica con claridad cómo en una cuarta publicación hay mucho por descubrir. Una formación que, pese a contar ya con tres trabajos previos al que ahora presentan, no ha perdido esa profundidad que incita a ir degustando sin hartura todo cuanto venga de sus manos y voces. Un conjunto que, con su macerado estilo bajo el brazo, responde al nombre de Poomse y publica, justo en estos días, su This is how we fall (Espora Records, 2016).

De hecho, enumerado por la crítica como el tercero de los lanzamientos en el haber de estos jóvenes, el nuevo disco de Poomse -en realidad, el cuarto, si seguimos los eslabones de una cadena que comenzó a trenzarse con Tomorrow will be come and it will be fine allá por 2010 y que siguió creciendo con su Star EP (2011) y el Lp Poomse vs the Kingdom of Death (2014)-, a lo largo de sus doce temas, nos ofrece la posibilidad de inmiscuirnos en un mundo sonoro que se crea y recrea entre sigilosas notas de postrock, entre animadas guitarras y entre unas voces que no se alejan de la vertiente pop, al tiempo que tampoco se desenmascaran con claridad, permaneciendo en un plano intermedio entre lo nítido y lo atmosférico.

¿Extraño? ¡Ni hablar! Bien claro queda todo si uno se presta a dejarse llevar por las composiciones que Llorenç Roselló, Gaspar Reixach, Joan Llabrés y Sebastiá Mesquida han elaborado para conformar un tracklist en el que cantan por igual a los sueños y a los enfados, a lo bueno y lo malo, siempre a partir de una estructura que juega con ritmos alegres –véase Out of tune- o de aparente melancolía –no se olviden de escuchar Heartless bastards of teh world-, y con la voz, a veces protagonista –como en Worker Bees-, y a veces co-protagonista, no perdiendo importancia pero sí dejando que la admiración recaiga sobre eléctricos momentos de cuerda –atención a la bella distorsión de Stoner-.

Además de todo lo anterior, This is how we fall, con su verdosa portada y minimalista fotografía de cubierta, también ha dado el salto al ámbito internacional, siendo editado de forma limitada y en formato cassette para USA por el sello americano Custom Made Music.

Així, doncs, de Mallorca al món!

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