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Una obra maestra de la literatura

Por Rubén J. Olivares

Tras publicar con éxito Trópico de Cáncer (1934), Henry Miller estaba listo para lanzarse a una nueva aventura literaria que lo consolidó como uno de los escritores más profundos del s. XX, gracias a Trópico de Capricornio. Miller desgrana sin tapujos las experiencias sexuales, laborales y familiares de un atípico empleado de la Western Union que deambula por el Nueva York de los años 30 en un viaje hacia lo más profundo de la ciudad y sus miserias. A medio camino entre la ficción y la biografía, la novela es una dura crítica hacia la sociedad estadounidense y las personas que la componen, un discurso crítico que se entrelaza con agudas reflexiones filosóficas y detallados relatos sobre sus encuentros sexuales para dar forma a un poderoso canto hacia la individualidad. Miller marcó con esta novela el camino que posteriormente seguirían los escritores de la generación Beat, dirigiendo a toda una legión de escritores estadounidenses hacia el relato autobiográfico. Impulsó la literatura estadounidense hacia un nuevo estadio con su peculiar estilo narrativo.

Trópico de Capricornio es la obra de un escritor anárquico, que rompe con los estilos literarios más convencionales. La narrativa fluye en un torrente de palabras que te arrastra y te sacude por momentos, para darnos un leve respiro. Es una novela que sorprende a medida que profundizamos en ella, al tiempo que nos excita en su más amplio sentido. Tremendamente sincera, cuesta discernir que partes resultan autobiográficas y que partes son fruto de la imaginación de Miller. Lo que si resulta claro es que el personaje de la misma es un depravado sexual, un contradictorio antisemita misógino, que a pesar de ello cuenta con innumerables amigos judíos y vive obsesionado con follarse a cualquier muchacha judía con la que se topa. Tratar de establecer un orden en la misma es imposible, pues carece de tal. No obstante esto no es óbice para su lectura, sino el resultado del largo y detallado monólogo interior del mismo. Todo en la novela se mezcla. Lo que ocurre y lo que reflexiona. Deseos y pensamientos ordenados como en un diario. Otras diatribas filosóficas y sociológicas más propias de un ensayo que de una novela. Trópico de Capricornio mezcla lo novela con el relato experimental, dando como resultado un relato barroco, caótico, rudo y altamente erótico. No en vano, uno de los principales motivos por lo que la misma estuvo censurada en los Estados Unidos hasta la década de los 60 (la década de la revolución sexual) es la alta carga erótica que muestran algunas de sus páginas. Este libro llega a ser muy excitante en su sentido más sexual. Sus detalladas descripciones sobre los encuentros sexuales de su personaje, la relación que mantiene con las diversas mujeres con las que se cruza, nada tienen que envidiar a la novela erótica. En algunos párrafos estamos ante una novela de porno blando más aptas para juegos preliminares que para una relajada lectura. Miller excita y provoca a partes iguales. En algunos puntos genera rechazo y en otras excitación, pero siempre te acabas perdiendo entre sus letras. Logra arrancar sonrisas a través del trasiego de algunos personajes que pasan por la oficina del protagonista en busca de trabajo. Otras veces resulta demasiado explícito con su obsesión por el sexo más descarnado, por el aquí te pillo y aquí te mato, por el catálogo de coños con el que nos brinda.

Trópico de Capricornio es una lección de vida, una acertada crítica a la sociedad que hemos construido y en la que seguimos viviendo casi un siglo después. Una certera crítica cuya narración no ha envejecido pese haber sido escrita en 1936.

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