El abuelo que volvió para salvar el mundo – Jonas Jonasson.

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por Rubén Olivares

Analizado el panorama actual, la situación sociopolítica del mundo resulta incierta e inquietante: necesitamos un referente que le sacuda de su sopor y le invite a actuar y Jonas Jonasson ha decidido traer de vuelta a Allan Karlsson para que nos muestre el camino que necesitamos seguir para volver a poner las cosas en su sitio.

El abuelo que saltó por la ventana y se largó ha vuelto, pero esta vez no se va a conformar con contarnos su historia personal e invitarnos a que demos un cambio de rumbo a nuestra vida, sino que vuelve con energías renovadas a sus 101 años para que le acompañemos a cambiar el s. XXI. Desde aquel día en que Allan Karlsson abandonó la residencia de ancianos en la que estaba internado e inició su particular odisea tras saltar por la ventana, viviendo todo tipo de aventuras como si fuera un joven de 20 años, el mundo ha cambiado, y Karlsson piensa que lo ha hecho para mal (y si esto lo dice un hombre que ha combatido en la II Guerra Mundial, se ha codeado de tú a tú con Stalin, Hitler o Churchill e incluso ha compartido mesa con los fundadores de la dinastía Kim, algo de razón debe tener). Los grandes políticos de este siglo parecen ser más aburridos y menos carismáticos que los del siglo pasado y Karlsson ha decidido que, a sus 101 años, no puede seguir de brazos cruzados. Junto a su inseparable socio, Julius, se ha lanzado en una nueva aventura para volver a poner las cosas en su sitio o, al menos, intentarlo.

En esta ocasión, todo empieza en una playa en Bali, donde Allan y Julius se encuentran celebrando el 101 cumpleaños. Tras “coger prestado” aquel maletín lleno de euros e iniciar sus primeras aventuras, ambos han estado viviendo a lo grande en un hotel de Bali donde se han convertido en clientes VIP, aunque un tanto excéntricos. Julius ha decidido regalarle un viaje en globo, pero lo que en principio parecía una excelente idea se convierte en una nueva epopeya, cuando Allan pierde el control del mismo y deben hacer un aterrizaje de emergencia. Perdidos en altamar, la suerte parece sonreírles cuando un barco los rescata, hasta que descubren que se trata de un barco norcoreano que se dirige a Pyongyang con una preciada carga para los planes de Kim Jong-un. De nuevo Allan se encuentra de nuevo envuelto en una misión política extremadamente delicada que lo llevará a Nueva York, Suecia y África, tratando de solventar una crisis política y armamentística que amenaza con poner en peligro la delicada paz mundial. Para lograr sus objetivos, Allan tendrá que sortear numerosos obstáculos y, pese a la complejidad de la operación, acabará plantando cara a Donal Trump y Angela Merkel para exponerles sus planes y lograr que la crisis hacia la que el mundo se encamina llegue a bueno puerto. De nuevo, Allan y su escudero Julius están de vuelta para salvar el mundo en una serie de alocadas peripecias que, afortunadamente, siempre se saldan positivamente para ambos gracias a la labia de Allan y su capacidad para salir airoso de cualquier percance. Una historia que nos arranca sonrisas y carcajadas a lo largo de sus 440 páginas, logrando que empaticemos desde el principio con sus protagonistas porque, aunque sean unos pícaros, es fácil ponerse de su lado cuando a los que se tima es a los poderosos, y a quienes se trata de ayudar es a tus iguales, explotados por estas elites.

 

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