El otro de Thomas tryon.

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por Ana Olivares

Terror psicológico en estado puro.  

Este verano tenemos una lectura muy especial que compartir con vosotros: El Otro, de Thomas Tryon. Una sobrecogedora novela de terror protagonizada por los gemelos Holland y Niles. Dos niños que esconden en secreto un macabro juego telepático aparentemente inocente. Antes de comenzar su lectura me di cuenta que “te venden” esta novela cómo la que animó a Stephen King a hacerse escritor. Una afirmación contundente y reveladora. Tras su lectura, os aseguro que dicha obra hubiese hecho replantearse coquetear con el género a cualquier escritor que se preste; pues se trata de una de las mejores novelas de terror del siglo XX de Estados Unidos, con diferencia. 

El Otro nos habla de Holland y Niles, una pareja de gemelos de apenas ocho años, que a través de un narrador principal -en este caso Niles-, nos relatará la mala fortuna de su familia hasta sus últimos días. Nos situamos en el verano de 1935, en la granja de los Perry, en Pequot Landing, la típica ciudad de ribera de Connecticut en Nueva Inglaterra. Comienza situándonos, hablando de la reciente muerte de su padre Vining Perry, quién sufrió un accidente en el almacén de su propia casa mientras cargaba con cestas de manzanas el año pasado. Tanto Niles como Holland, son capaces de ver que su abuela, Ada Vendrenya, ha tomado las riendas de la granja, ya que su madre, Alexandra vive recluida en el piso de arriba incapaz de superar la depresión que sólo mitiga la lectura compulsiva y el alcohol. Tiene miedo. Vive con la convicción de que la tragedia planea sobre sus cabezas cuál buitre a la espera. Ni siquiera la presencia de sus hermanas y su cuñado en la casa, o las visitas de sus hijos o las atenciones de su criada la hacen abandonar este encierro voluntario. 

Niles se lamenta, ya no son los de entonces, mientras que Holland parece disfrutar con la situación. Lo sabe porque es capaz de entrar en El Otro, de leer los pensamientos de su hermano gracias al juego ruso que su abuela les enseñó. Ella también sabe que éste no es del todo sincero, pero el amor por un nieto siempre está por encima de toda lógica humana. Sin embargo, los sucesos perturbadores van en aumento cuando el primo Russell muere ensartado por una horca de labor en los establos…

Advertimos que los gemelos son dos entes aparentemente idénticos pero completamente distintos en su interior. Son cómo la noche y el día, la dualidad en todos sus ejemplos. Pensamos en el típico argumento en el que uno de los gemelos es siniestro y maligno –de hecho, lo es- y el Otro es todo amor. Pero para nuestra sorpresa, su autor da otra vuelta de tuerca a la narración dejándonos con cara de imbéciles. Nos descoloca con una trama perfectamente estructurada que demuestra por qué tenemos en nuestras manos una de las mejores novelas de terror leídas hasta la fecha. No será hasta bien llegada a la segunda parte del libro cuando seamos conscientes de que hemos pasado por alto detalles importantes o que simplemente nos hemos dejado llevar por la narración. Su autor ha sabido mostrarnos sólo lo necesario para no dejar de sorprendernos hasta el final con escenas aterradoras que ni pudimos imaginar en un primer momento.  Sobre todo, nos hemos inmerso en una ambientación bucólica y deprimente, que nos sumerge en un macabro juego de perspectivas. 

No quiero hablar demasiado de la trama; es magnífica y lamentaría desvelar algún dato importante. Se trata de un juego psicológico que pretende confundir al lector, infundirle todo el miedo que pueda ahondar en su interior. En definitiva, una lectura sobrecogedora sin límite. 

El Otro, una obra poderosa, muy apropiada para mitigar el calor; te hará sentir la maldad “en tus carnes” robándote algún que otro un escalofrío. 

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