Volviendo a un pasado no muy lejano.

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por Susana Flores

Esta vez hemos conocido a Ana, una joven de 17 años que debe emigrar a Colonia para poder ayudar a su familia.

Corren los años 70 y en su casa escasea el trabajo y el dinero, por ende, la comida y la estabilidad de toda una familia. Es el momento en el que deciden que Ana debe hacerse cargo de la situación y empezar a trabajar lejos de los suyos.

Tiene por delante un viaje interminable, 20 horas en tren para cruzar desde un pequeño pueblo de la provincia de Ávila hasta la ciudad de Colonia, con solo una pequeña maleta de piel, vieja y roída que su padre enfermo le ha dado, un par de bocadillos y una bufanda.

En el trayecto conoce a Maricarmen, una joven con las mismas circunstancias que ella, la cuál junto a sus compañeras de barracón y varios más en la fábrica se convierten en su nueva familia.

Muchos de los trabajadores de la fábrica se conforman con lo poco que le dan por unas largas y duras jornadas de trabajo, pero no Ana, ella es una luchadora y como tal, quiere lo que le corresponde, conoce sus derechos y no está dispuesta a perder ni uno solo. Por esto decide introducirse en el mundo de los sindicatos, decide luchar por un salario justo, por unas condiciones dignas y sobre todo por un respeto como ser humano.

Allí además de grandes amigos, conoce el amor, un amor doloroso que marcará un antes y un después en su vida a consecuencia de un trágico accidente del cuál Ana no podrá olvidarse jamás.

Está historia la conocemos de manos de una Ana octogenaria, que cuenta sus vivencias a Cora, una joven que cree que su mundo se desmorona por perder un trabajo bien pagado, pero que poco a poco entenderá que las pequeñas cosas son las que merecen la pena…

Tenemos una trama contada en dos tiempos: en el pasado, la vida de Ana lejos de los suyos, llena de sentimiento que consigue removerte ciertas emociones y, por otro lado, en el presente, la historia de Cora que es totalmente prescindible en esta novela.

En mi opinión, le quita bastante fuerza a nuestra protagonista y su historia no ha conseguido engancharme, el libro empieza presentándonos a Ana, contándonos el momento en el que ha de partir para que su familia pueda tener un futuro, con lo cuál no he encontrado necesaria ni interesante la presencia de Cora ni de ninguno de los personajes en el presente.

A pesar de esos momentos, me ha parecido una lectura agradable, donde Celia Santos da el salto a la escritura adulta con la imagen de la mujer como protagonista de una revisión a nuestra historia, y eso, es de agradecer.

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